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Álvaro Arzú Irigoyen

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Estando fuera del país me entero de la trágica noticia del fallecimiento, el pasado viernes 27 de abril, del Alcalde de la ciudad de Guatemala, Álvaro Arzú Irigoyen.  Según los medios, falleció por un paro cardiorrespiratorio y nada se pudo hacer para salvarle la vida.  No puedo no escribir unas cuantas palabras en este momento ante la partida de uno de los más grandes personajes de la vida política que ha tenido nuestro país.

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En lo personal quedé muy sorprendido y hasta afectado y triste por su deceso.  Le tenía una gran admiración, aplaudí muchas de sus decisiones cuando fue presidente como la Ley de Telecomunicaciones con la desmonopolización de las mismas, la ley de electricidad con todo y sus problemas que también critiqué, la nueva Policía Nacional Civil que fue entrenada con la ayuda de la Guardia Civil Española, y el avance hacia una Guatemala más libre y 5 veces alcalde por quien voté las cinco veces porque, aunque faltaban cosas por hacer, con los escasos recursos se hizo bastante, aunque también fui muy crítico con algunas de sus actuaciones y proyectos.

Me sorprendió mucho su deceso porque era un hombre fuerte, deportista, aunque cuando lo vi llegar a la conferencia de prensa donde la CICIG y el MP le acusaron sin evidencias, lo vi tan molesto que pensé en ese momento que se le podría subir la presión y darle algo.  Posiblemente toda esta ridícula persecución política le causó mucho stress y esto le pasó factura.  Yo me indigné tanto en esa ocasión que escribí un artículo en la que cuestionaba nuestras cortes de justicia, al MP y sobre todo a la CICIG por considerarlas politizadas.  Defendí y defiendo a Álvaro Arzú porque conozco tanta buena gente que me inspira confianza que han trabajado con él durante muchos años.  Y si no fuera una persona correcta esta gente no estaría con él.

Hace un año, tuvimos un incendio en una empresa de reciclaje que estaba situada en el basurero.  El incendio fue terrible y se destruyó prácticamente todo.  El apoyo que nos dio la Municipalidad a través de los bomberos municipales fue extraordinario.  En su momento agradecimos ese apoyo y esa profesionalidad conque trabajan.  También nos dimos cuentas de las carencias que existen todavía precisamente por falta de recursos para poder contar con más fuentes de agua en la capital ante siniestros de tal tamaño.

No quise escribir ahora sobre todos sus logros porque no me alcanzaría este espacio y lo pueden ver en internet buscando por su nombre.  Lo que sí quiero decir es que nos ha dejado uno de los más grandes seres humanos que ha tenido nuestro país.  Una persona virtuosa, trabajadora, eficiente, compasiva, determinada, con carácter.  Una persona que ganó la presidencia y hoy se le considera uno de los mejores presidentes que ha tenido Guatemala.  Una persona que ganó la Alcaldía 5 veces sin mayores gastos de campaña.  Una persona en la que sus actuaciones y obras hablan más que sus palabras.  Y como siempre, una persona con personas que, aunque diferíamos en algunos temas le admirábamos y queríamos pero que también tenía sus detractores que lo detestaban.  En fin, un gran guatemalteco que dejó huella, que hizo escuela para que otros sigan su ejemplo.

Estoy seguro que su obra seguirá porque ha reclutado magníficas personas que trabajaban en su equipo, trabajando con pasión por una Guatemala mejor.  Espero que pronto veamos nuevos líderes con ese carisma y claridad de decir las cosas sin miedo como la tenía Álvaro.  Estoy seguro de ello.  Guatemala lo necesita ahora más que nunca ya que ha perdido a un gran guerrero y héroe.

A su familia y equipo de trabajo de la Muni les doy mi más sentido pésame.  QEPD Álvaro Arzú Irigoyen.

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