El Siglo

Resultados de la mala gestión ambiental de la Isla Boracay, Filipinas

Todos los días en los periódicos, noticieros, reportajes o investigaciones dan información sobre casos de contaminación ambiental extremos y de sus consecuencias nefastas para el ambiente en el mundo. Un ejemplo reciente de gran envergadura, por los pésimos resultados de la gestión ambiental es la Isla de Boracay que es parte de las Filipinas. Los datos son sumamente preocupantes por lo difícil que va ser recuperar esta isla. Otro caso similar se está dando a miles de kilómetros,  es una pequeña Isla del estado Norteamericano de Alaska. Va a desparecer pronto.  Las autoridades del estado casi no  dan respuesta ante a los grandes esfuerzos que hace un joven dirigente que está luchando contra su desaparición. Él ha vivido desde siempre con su familia aquí. Su abuelo está sumamente triste por lo que va a ocurrir. Además de quedarse sin hogar van a perder su cultura y tradiciones generadas a partir de su vida en este medio.

Continuando con la Isla Boracay, en este reciente reportaje se dice que era un paraíso donde algunos inversionistas lo perdieron todo. Era un lugar de moda para sectores acomodados y de clases medias para celebrar sus bodas, ir de vacaciones o invertir en negocios. La escasez de cuido del mar y de las playas hizo que se convirtiera en montañas de basura que dan al mar, aguas residuales, caños de desagües o una cloaca para los hoteles y restaurantes, dejando sin empleo a muchas personas de escasos recursos, grandes pérdidas económicas, reducción de vuelos, turistas que se alejan simplemente de manera utilitaria, sin involucrarse en buscar alguna solución. Es una isla que pareciera ya es desechable por culpa de las malas prácticas ambientales y el intensivo uso de los recursos naturales por muchos años. Utilizada únicamente como fuente de riqueza, de empleo, de disfrute sin ninguna responsabilidad por los sectores o personas que llevan a cabo estas malas prácticas. Estos son solo dos ejemplos de gran significado por su gravedad, pero la verdad es que existen muchos casos similares o equivalentes a estos dos en diferentes países.

Efectivamente, también se dan respuestas positivas para dar con la solución de esta problemática utilizando tecnología e innovación con capacidad exponencial ante el tamaño y la gravedad del deterioro que día a día sufre el ambiente en todo el mundo. A pesar de la importancia de estas respuestas, la solución final parece que no viene, o que no existe. ¿Entonces, es fácil preguntarse si existe una solución para este problema? ¿Así cómo si es posible que la vida de este planeta y de las personas continué indefinidamente sin peligros o límites? Tener respuestas es casi imposible cuando la producción y consumo de bolsas y de botellas de plástico no se detiene. Día a día recibimos datos que casi auguran un final trágico como el de los dos ejemplos anteriores pero a nivel global. Pareciera que solo podrán sobrevivir los países o regiones que hagan bien las tareas, como dicen los españoles.  ¿O es posible y estamos a tiempo aún de resolver esta crisis global?

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