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Lamento la partida del señor expresidente y alcalde de la ciudad de Guatemala, Álvaro Arzú Irigoyen, sin lugar a duda el más exitoso líder político de la historia reciente del país, les gusto o no les guste a algunas personas.

Estemos o no de acuerdo con su actuación política, se debe reconocer su liderazgo, ya que Álvaro Arzú fue presidente del país y, a pesar del desgaste político natural que se sufre en esa posición fue electo, posteriormente, por cuatro periodos consecutivos como alcalde de la ciudad capital, lo que demuestra un sólido liderazgo.

Con Álvaro Arzú, llegan a su fin todas las negociaciones con la guerrilla para la firma de los acuerdos de paz, poniendo así fin a 36 años de guerra, aunque él no fue el artificie de las pláticas iniciales, es de reconocer que tuvo el carácter para impulsar el fin de la guerra que tanto daño le hizo a nuestro país.

Por iniciativa del Alcalde Álvaro Arzú, se fundó la primera Escuela Municipal de Música en el antiguo edificio de Correos en el centro histórico,  esta escuela comenzó con unos 50 alumnos y a sus seis meses produjo la “Orquesta Juvenil Municipal” y desde entonces su crecimiento se ha ido dando a pasos agigantados,  actualmente mas de 2,000 niños y jóvenes forman parte de las escuelas de sistemas de orquestas y coros infantiles, SOG, ubicadas en el Centro Municipal de Arte y Cultura, en los núcleos municipales -en zonas 7, 18 y 21; en el núcleo Carlos F. Novela – en zona 6, y  los resultados han sido verdaderamente importantes en materia de apoyo a la niñez y adolescencia y, de igual manera, promovió el deporte a nivel de la ciudad capital, todo con el fin de prevenir que niños y jóvenes cayeran en las garras de la criminalidad, promovió los Barrios Seguros y los Comités Únicos de Barrio para impulsar la prevención del delito y la seguridad ciudadana desde esas organizaciones.

Álvaro Arzú fue reconocido dos veces como el mejor Alcalde de Latinoamérica, lo que  es un mérito a su labor; con sus luces y sombras, durante su vida política, como cualquier político fue querido por unos y vilipendiado por otros, pero en política ese es el precio que se paga, porque no se puede quedar bien con unos y otros a la vez, posiblemente quienes más  van a extrañar a Álvaro son aquellas personas con las que compartía el tamal para la Nochebuena, las personas mayores que limpian las calles de nuestra ciudad, los niños y jóvenes que forman parte del arte municipal, los inquilinos de los mercados, sus correligionarios, sus amigos y su familia.

Con el fallecimiento de Álvaro Arzú se escuchan muchos comentarios de temor al futuro político, desde mi personal punto de vista Álvaro Arzú hizo, desde su posición política, lo que él y sus equipos consideraron mejor para el país, pero esta es una etapa que, con su muerte, ya finalizó. Les corresponde a las nuevas generaciones asumir su responsabilidad y trabajar fuertemente para lograr que el país avance; en la vida política de los pueblos, los políticos nacen y mueren, es muy pronto para juzgar las actuaciones de Álvaro Arzú, la historia se encargará de hacerlo. Descanse en Paz.

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