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Planeta Tierra, Anfitrión de la Vida

Biósfera: una especifica envoltura de la corteza terrestre, saturada de vida. Esta es la definición de aquella porción que constituye la cubierta que por encima de la corteza del planeta tierra, sostiene todo lo que es vida orgánica, sea animal o vegetal, desde los niveles moleculares hasta los organismos altamente organizados como los mamíferos, particularmente los humanos. Viene esto al caso porque el 22 de Abril de cada año, se conmemora lo que se denomina el Día Internacional de la Madre Tierra. Esta conmemoración conlleva regularmente, homenajes, rituales y todo tipo de eventos, los cuales, antes que bajo enfoque racional y científico, asumen manifestaciones emotivas y románticas, si no propiamente religiosas. Lo cierto es que tales conmemoraciones, si bien concientizan a los grupos humanos que las celebran, no parecen ir más allá de la figura idílica y soñadora, en tanto que lo que se necesita cada vez con mayor fuerza, es la divulgación honesta, clara y realista de lo que, al fin y al cabo, constituye la delicada situación de esa envoltura que sostiene la vida. Por un lado, ciertamente es casi un milagro que la vida haya surgido y prosperado sobre la capa primigenia o corteza fundamental del planeta tierra. De otra parte, esta biosfera puede ser destruida por efecto de una catástrofe cósmica, digamos el choque con la tierra de un asteroide, o internamente, erupciones gigantescas como las ocurridas en épocas pasadas, que saturaron de gases tóxicos la atmosfera oxigenada que permea la envoltura de la vida, habiendo hecho sucumbir a la mayoría de especies que la poblaban.
A tal propósito de toma de conciencia, la comunidad científica, al menos a lo largo de las décadas más recientes, ha propiciado iniciativas de esfuerzos encaminados a la educación y concientización de la población, en cuanto a la necesidad, ya de mucho antes mas ahora mismo apremiante, no solamente de aminorar la cabalgante producción industrial basada en el uso de los combustibles fósiles, petróleo y carbón mineral, sino a la par, controlar los detritus o basuras acumulados en proporciones inmensas, subproductos del consumismo propio del estilo de vida observado hoy, en prácticamente todos los países.
El compartir dichas preocupaciones entre la comunidad científica del siglo XX, fue causa de que el móvil y sustancia de las mismas, el “cambio climático”, haya pasado a constituir un elemento sobresaliente en las consideraciones para formular políticas internacionales. Fruto de ello, la Cumbre de la Tierra en Rio de Janeiro, 1992, misma que diera lugar a iniciativas como el Protocolo de Kioto y subsiguientes cumbres sobre el cambio climático, como las de Copenhague, de Cancún y últimamente Paris a finales de 2015.
No obstante, hoy mismo tenemos gobernantes de países del llamado primer mundo, quienes aun no creen en la amenaza climática que se cierne en su totalidad, sobre la vida en el planeta tierra.

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