El Siglo

Política Versus Felicidad

Afirma José Antonio Marina, que “se puede definir la política como el sabio arte de organizar la vida dentro de la polis, de la ciudad”. En términos generales es “la ciencia de la administración pública. Es la teoría y la práctica del ejercicio del poder público. La sociedad pública sería el Estado, mientras que la sociedad civil sería la sociedad entendida fuera de los límites estatales”.

Desde esta perspectiva siendo la política una acción con manifestaciones externas a partir de lo público, habrá que considerar que en lo social existe un conjunto de problemas o conflictos que generan situaciones de dramatismo que se deben superar para alcanzar una mejor convivencia social. Así, a la política le corresponde la enorme responsabilidad de superación de los  conflictos hacia el bienestar en sociedad.

Hoy día nos presentan diferentes formas de medir la calidad de vida de las personas. En esencia, se analizan factores que inciden en el bienestar. A su vez, también nos muestran aquellas  naciones que son más felices que las otras. Pienso, que bajo realidades de pobreza y extrema pobreza, bañados por violencia, la felicidad es más escasa porque apenas da tiempo para sobrevivir.

Teóricamente ha habido dos conceptos de política. Uno es la política natural  que se basa en la fuerza y cuyos creadores fueron Maquiavelo y Hobbes y la otra, la política transfigurada que se basa en el derecho y lo sostuvo Kant. De acá se desprende el sentido del “impulso de buscar la felicidad”.  Y siendo el propósito de la vida personal y social,  encontrar el camino hacia la convivencia humana y el bienestar, la política entonces adquiere una dimensión diferente, porque en el fondo se trataría de lograr con su accionar público, la felicidad ciudadana.

Junto a la felicidad se sobrepone también la libertad, la igualdad y la seguridad. Grandes ejemplos existen en la historia en el sentido de convertir la felicidad en una meta política. Tal es el ejemplo de la ilustración francesa, la declaración de derechos del buen pueblo de Virginia (1776) que afirmó el derecho a “buscar y obtener la felicidad”; la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América cuya proclama fue “alcanzar la seguridad y la felicidad”.

Platón sostuvo que las leyes deberían procurar una “ciudad feliz”. Hoy día esta forma de pensar vuelve a cobrar vigencia, particularmente porque la política  ha sido derrotada por el desengaño y la frustración de los ciudadanos. La política criolla guatemalteca lamentablemente no se ha encaminado al logro del bienestar colectivo y a la solución de fondo de los conflictos sociales imperantes que pudieran abrir las puertas de una sociedad feliz. Prevalecen los intereses individuales y la presencia dramática de la corruptela que impiden una mejor convivencia social.

Frente a este fracaso de la política y de los políticos criollos, debemos encontrar otra forma que le dé significado humano a esta acción pública en búsqueda de la felicidad ciudadana, lo cual se entiende, en cambiar el rumbo radical de quienes hacen política.

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