El Siglo

El origen de las protestas en Nicaragua

El Presidente Daniel Ortega oficializó el jueves una reforma a la Seguridad Social que reduce en un 5% las pensiones e incrementa la contribución que la patronal y los trabajadores deben entregar para sostener el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social.

Las reformas fueron rechazadas por el sector empresarial y encendieron las llamas de las protestas.

El gobierno de Nicaragua anunció las nuevas tasas de aportes al Seguro Social en las que los empleados pasarán de dar al seguro el 6,25% al 7% de su salario, los empleadores pasaran de pagar el 19% al 22,5% de los salarios de sus trabajadores, y los jubilados ahora tendrán que contribuir con el 5% del monto que reciben como pensión de retiro.

“Adicionalmente se ajustan algunos de los factores para que las pensiones, manteniéndose dignas en este país, tengan un cambio correspondiente a las capacidades que tiene el instituto para pagar”, dijo Roberto López, presidente ejecutivo del Instituto Nicaragüense del Seguro Social, al argumentar la justificación del incremento.

Esta decisión fue tomada por el Gobierno sin el respaldo de la empresa privada, que ha rechazado estas medidas al considerar que no garantizan una sostenibilidad a largo plazo de las finanzas del Seguro Social.

De hecho, después de que el miércoles el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, autorizara los cambios, la iniciativa privada decidió presentar un recurso de amparo para tratar de revertirla.

“Las amenazas que nos están implicando son más desempleo, más informalidad, menos consumo, menos competitividad y obviamente va a tener un impacto en el clima de negocios”, criticó José Adán Aguerri, presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada.

No solo los empresarios están en contra de la decisión del gobierno. Gran parte de la población nicaragüense no está de acuerdo con estas medidas y, por ello, se ha lanzado a la calle a protestar con manifestaciones autoconvocadas.

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