El Siglo

Importancia del Sí, en la Consulta Popular

El Sí, de la Consulta Popular del pasado domingo es el vector de luz que ilumina el sendero hacia la solución del diferendo territorial entre Guatemala y Belice. Aunque debemos esperar la respuesta, expresada a través de una Consulta Popular, de nuestros vecinos beliceños; es digno, continuar fomentando la confianza demostrada en la acción  cívica y de ciudadanía que Guatemala, frente la Consulta Popular, ha despertado en la comunidad internacional.  El 25 por ciento del padrón electoral que asistió, el pasado domingo, a los centros de votación a sufragar su voto, es un porcentaje elevado. En anteriores fiestas cívicas de esta naturaleza, escasamente se ha superado el 15 por ciento.

Felicitaciones Guatemala por este triunfo. Es un precedente que marcará la historia de este país, en términos de estar comprometidos en los asuntos sociales, económicos y políticos que afectan la soberanía Nacional.  A continuación, una breve síntesis de la importancia de la Consulta Popular ante el diferendo, Guatemala-Belice.

La Consulta Popular en su categoría de requisito fundamental para la solución de diferendo territorial Guatemala-Belice; surge, durante la firma de un tratado en 2008, ante la OEA, por ambos países. Modificado en 2015, para confirmar su realización. Una de las reformas consistió en el mutuo acuerdo que Guatemala sería el primero en realizar la Consulta Popular. Otra de las modificaciones significativas fue ratificar la buena disposición de las partes de ir a la Corte Internacional de Justicia -CIJ- para la solución del diferendo. En virtud de ello, un Sí en Guatemala, como ocurrió el pasado domingo, favorece también a Belice ya que revitaliza el principio  internacional de jurisprudencia: Pacta Sunt Servanda, permitiendo poner dentro del marco del cumplimiento de los tratados, el respeto al fomento de la confianza.

Lo trascendental de este acuerdo compromisorio del 2008, es haber llegado; después de 160 años de lucha y controversias desde el tratado Aycinena-Wyke de 1859; a una alianza bajo entera concordia entre las partes. Nunca se llegó a un acuerdo solución del diferendo por la vía bilateral ni con el Reino Unido de Gran Bretaña en aquel entonces; tampoco con Belice, desde su independencia en 1981 de la Corona Inglesa. En ese sentido y debido a los acontecimientos históricos Guatemala-Belice-Guatemala;  es razonable, que la vía de solución del diferendo territorial sea la Corte Internacional de Justicia, con sede en La Haya, Holanda.

Así mismo, por el lado de Belice, es alentador los comentarios del canciller Wilfred Elrington en el marco de la Cumbre de las Américas, acerca de los avances del proceso de Consulta Popular en Belice. Como también, lo han sido,  las entrevistas concedidas por el embajador,  Alexis Rosada, que dan cuenta de la buena disposición del gobierno de Belice de llevar a la población a una Consulta Popular.  Exhorto, continuemos promoviendo el argumento: fomento a la confianza, en la convicción que el soberano pueblo beliceño, sabrá actuar durante el proceso de su Consulta Popular.

Es meritorio reconocer que Guatemala, en el marco del tratado del 2008, referido anteriormente; ha dado cumplimiento al primer paso, hacia la Corte Internacional de Justicia, que busca resolver el diferendo territorial en los términos diplomáticos pactado en el acuerdo compromisorio, entre las partes. Para más información del comportamiento histórico del diferendo Guatemala-Belice, vea parte I, II y III de esta serie, en este mismo canal informativo.

.
.