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Podremos sobrevivir en el mundo actual

Mientras Estados Unidos y Rusia afilan sus dientes, y arrasan pueblos enteros en la lucha por la hegemonía de un poder intrascendente y efímero. Guatemala genera nuevas dudas e inquietudes sobre el porvenir. Casi un 20% de chapines votaron el 15 de abril por llevar un conflicto de 150 años a un organismo internacional. Por muchas razones, los países de América ibérica llaman la atención en el mundo.

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Multitud de analistas europeos ponen sus ojos sobre América y su futuro. Uno de ellos Moisés Naím, en el periódico El País, nos estremece contando los choques externos que van a transformar la región en los próximos cinco años. Veamos lo que dice el intérprete. ¿Qué es un choque externo?, ¿qué choques externos amenazan a los países de América latina?, ¿Cómo afectarán a Guatemala?

Según Naím, es un cambio extranjero, un cambio social o económico que proviene de países de mayor desarrollo que genera una transformación de la economía, las relaciones de poder, los hábitos y las costumbres de todo un pueblo. Los analistas de países consideran que los cambios que van a transformar Latinoamérica se encontrarán con una región altamente volátil. Todos somos testigos de que cada país de la región vive períodos de expansión y prosperidad, seguidos fatalmente de épocas de estancamiento, confrontación y pobreza.

El primer shock que impacta ya a la región es el cambio climático. Es una región con un aumento acelerado de la población, además de tener una alta concentración de gente urbanizada, que no logra el destete de la agricultura y vive de servicios del gobierno, sin industrializarse plenamente, por lo que no sigue de cerca el cambio tecnológico. Los altos niveles de urbanización generan problemas estructurales como elevada deuda del gobierno, grupos de presión que viven de rentas no de producción, auge de la criminalidad, la corrupción y la impunidad. El cambio climático afectará la producción masiva de alimentos, provocará presión sobre las zonas costeras y se orientará a bruscos cambios de clima, que cambiará los hábitos de consumo y producción en forma masiva.

El segundo reto lo provoca la revolución digital. Toda nuestra vida cambiará con el impacto de la revolución digital, los big data, la robótica, blockchain, computación quántica y redes neuronales. Estas transformaciones desplazarán al ser humano, la tecnología será capaz de planificar, diseñar procesos, administrar recursos y controlar las vidas. Habrá seres humanos obsoletos.

El cambio tecnológico y el cambio climático generan un tercer impacto. La intolerancia. El retorno de los problemas sociales de pobreza, ignorancia y desigualdad en todo el mundo, generan stress social en todas las regiones, desde el occidente desarrollado hasta los distintos estratos del tercer mundo. Ya la gente está cansada de considerar que la desigualdad económica y la corrupción son fenómenos inevitables. Las cadenas masivas de información y comunicación ciudadana desnuda constantemente las desigualdades y a los corruptos. Tanto en Guatemala, en Corea del sur, Perú, Brasil y otros países, se ha iniciado la persecución de políticos corruptos antes intocables.

Un cuarto cambio es más profundo. El humano se da cuenta que la propiedad privada, especialmente de la tierra es un absurdo. La propiedad privada es un sistema que genera eficiencia y competitividad a las naciones. Pero genera una eterna confrontación al condenar a las mayorías al atraso, la pobreza y la ignorancia. Los incentivos del mercado generan un auge impresionante de la productividad que acelera el crecimiento económico y provoca la destrucción del medio ambiente. Es el momento de continuar la loca carrera hacia la destrucción de la vida en el planeta o generar pasos hacia la racionalidad de conservar todos los recursos y especies vivas en convivencia con un ser humano consciente de que es parte de la naturaleza.

Los retos para los países centroamericanos son claros. Es el momento de fortalecer la democracia. Hay que incorporar a toda la población a la educación y el manejo del cambio tecnológico, es el momento de eliminar la corrupción y la impunidad. Es el momento hacer gobiernos pequeños, eficientes, patriótico, honrados. El pueblo de Guatemala puede despertar para ser uno de los líderes del cambio. Hay que construir un país próspero para todos, con educación y salud de calidad para todos, con trabajos modernos y millares de empresas pequeñas y medianas, con derecho a expresar libremente sus ideas, soportando que otros piensen diferente. Cuando Guatemala se transforme, beliceños, chiapanecos, hondureños, salvadoreños, todos querrán ser parte del proyecto nacional.

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