Home > Columnas > El ciudadano empoderado y la elección del Fiscal General

El ciudadano empoderado y la elección del Fiscal General

En tiempo de elecciones presidenciales, es frecuente escuchar “voy a votar por el menos malo”.  En Guatemala, no podemos negar que vivimos en una sociedad en la que existe una disposición generalizada de trasgredir la ley.  Posiblemente por  esta actitud, Jimmy Morales, manifiesta en la entrevista que le realizara Jorge Ramos, “que la corrupción en Latinoamérica y muchas partes del mundo es normal.”

La corrupción “no es normal”, pero si es válido reconocer que culturalmente la corrupción es tolerada.  Vivimos en una sociedad en la que se han realizado inversión de patrones.  Los antivalores prevalecen y son aplaudidos  y quien profesa una actitud correcta y honesta, es catalogado como “tonto o anticuado” o si es una persona tendiente a denunciar se le tacha de “problemático”.

Esta inversión de valores lo verificamos en el trato a los políticos mentirosos, que no poseen mística de servicio y que pretenden llegar al poder porque ven al Estado como su mina de oro.  Aún escuchamos los comentarios “si roba, que robe poquito” y somos proclives, en algunos casos, a no exigir que sus actos sean investigaciones y sancionados.

Desde hace unos años, esa actitud de conformismo y pasividad ciudadano, se está trasmutando.  Ahora percibimos a la ciudadanía honesta, más participativa y no dispuesta a aceptar a los “Robín Hood” ni tolerar a políticos cínicos que roban a diestra y siniestra.  Se ha demandado que sean perseguidos por la ley y responsabilizados por sus actos.

Esto ha sido posible porque actualmente tenemos a un Ministerio Público empoderado a combatir la  corrupción y tenemos la confianza de denunciar.  Nunca habíamos sido testigos de esta oleada de políticos y empresarios, rindiendo cuentas ante la justicia.   Estábamos acostumbrados a que se persiguiera a la delincuencia que cometía delitos tradicionales (robo, hurtos, entre otros), pero no a estructuras que cometen delitos de cuello blanco y que afectan de forma masiva a la población, lo que obstaculiza brindar servicios públicos de calidad a la población, como salud, educación y redes viales óptimas.

En la entrevista ya referida, Jimmy Morales, dice una gran verdad “en este momento que está viviendo Guatemala, de lucha contra la corrupción, hasta las pequeñas y las grandes faltas, los delitos deben ser verificados, estudiados y sancionados”.  ¡Claro! Las investigaciones, son necesarias para romper paradigmas, pero esto  no puede lograrse con un fiscal comprometido con intereses particulares.

No obstante, que ahora aún no hay institución que no posea focos de corrupción, es imperioso que quien ocupe el cargo de Fiscal General, sea una persona proba, independiente, imparcial y objetiva. No debemos permitir que se nombre como Fiscal General, a personas con vínculos políticos y que puedan estar parcializadas y su único objetivo sea llegar al cargo para protegerlos, pues entonces el flagelo crece, genera desconfianza en la administración de justicia y los avances en la lucha contra la corrupción, el crimen organizado y  la reducción de extorsiones que se han alcanzado hasta este momento,  se pierden.

El proceso de elección de Fiscal General, que ahora se realiza, es de vital importancia para el ciudadano transformado y con deseos de un país más justo y equitativo.

Los ciudadanos jugamos un rol muy importante al fiscalizar los procesos y exigiendo que se realicen las cosas bien.  En el caso concreto, hay que reclamar a los comisionados, que la elección sea transparente y que de forma pública expresen las motivaciones fundadas por qué votan a favor o en contra de los seleccionados en la nómina de elegibles y así la población tenga claro los motivos fundados por los cuales se eligió a tal o cual persona.

El impulso actual que ha nacido en la sociedad civil y quedó patentado en La Plaza, ha permitido la persecución penal de aquellos altos funcionarios que antes era imposible procesar.   Este ejercicio de incidencia política y de libre expresión de ideas, debe ser una conquista que debemos arrullar y la que no debemos de renunciar. Un ciudadano empoderado, debe de entender que somos los dueños de este país, y entonces debemos estar vigilantes que las bases para el cambio se construyan correctamente, por eso participa, fiscaliza y motiva a que otros se unan al barco que nos transporte a una sociedad más democrática y humana.

.
.