El Siglo

La máquina de matar

El pasado jueves fue celebrado en todo el territorio del Estado de Israel el momento de recordación por las víctimas de la Shoa (´holocausto´).  Esta fecha tiene también su equivalente de recordación internacional por las víctimas del nacional socialismo, o lo que es igual, esa ´monstruosa máquina de masacrar´. Si, hace 75 años el mundo fue testigo de cómo el Estado se puede convertir en una máquina que sistemáticamente devora y tritura todo aquello que cae en sus fauces.  Específicamente me estoy refiriendo a la experiencia del genocidio sistemático llevado a cabo por el nacional socialismo.  Como muestra un botón: Auschwitz, el campo de extermino más citado, un millón de muertos, de ellos 870.000 gaseados nada más llegar), Treblinka (925.000).  En este caso, estamos hablando solamente de prisioneros judíos.   Fue el historiador Raúl Hillberg quien afirmó que la cifra completa podría estar entre los 5 y 6 millones sólo de prisioneros judíos. De hecho, la cifra inicial de Hillberg luego del análisis de todo el papeleo administrativo dejado por los ´dedicados y ordenados´ oficiales nazis apuntaba a 5.1 millones de judíos eliminados en los campos.  La cifra de seis millones en realidad se atribuye a William Höttl, un antiguo miembro de esa bestialidad llamada las SS quien declaró que tal número fue usado por Adolf Eichmann, (el arquitecto de la solución final).  En agosto de 1944 Eichmann hizo referencia a de “dos millones de fusilados y cuatro millones en los campos de exterminio”.

Pero la matemática de la muerte a raíz de la experiencia del Estado totalitario europeo supera los seis millones.  La tragedia no hace distinción entre judíos y gentiles.  Contabilizando prisioneros judíos y no judíos, la cifra sería superior a los diez y ocho millones.  El museo del Holocausto en EEUU aporta las siguientes cifras: Judíos (6,000,000), prisioneros soviéticos (3,000,000), civiles soviéticos (7,000,000), civiles polacos no judíos (1,800,000), civiles serbios (312,000), discapacitados (250,000), gitanos, (220,000), asociales/homosexuales/delincuentes que son reincidentes (70,000), Testigos de Jehová también fueron sistemáticamente eliminados (1900) y también la masonería fue perseguida por el nazismo en razón que muchos de sus miembros eran judíos o miembros de la resistencia.  La contabilidad de sus muertos no se realizó en razón específica de su membresía.  Historia interesante, se tiene conocimiento que si en efecto, una logia masónica clandestina funcionó en el campo de concentración Esterwegen.  El nombre de la Logia era: Liberté Chérie (libertad querida).

Si agregamos a toda esta matemática de los muertos la experiencia totalitaria de la Rusia Soviética, la dimensión es simplemente atroz.  En la obra Tierras de sangre, Timothy Snyder presenta otra estadística brutal que ilustra la dimensión de los totalitarismos que asolaron Europa a partir de 1930 con la cifra de 14 millones en cuanto a las víctimas políticas deliberadas” del nazismo y el comunismo.  Pero, además, hay que contabilizar  los países dominados por la URSS o Alemania.  Las cifras de Snyder son, y cito: ´´3,3 millones de soviéticos muertos de hambre en Ucrania; 700.000 víctimas del Gran Terror de Stalin; 200.000 polacos ejecutados entre 1939 y 1941 por la URSS; 4,2 millones de soviéticos muertos de hambre bajo la ocupación nazi; 5,4 millones de judíos gaseados o fusilados; 700.000 civiles asesinados por los alemanes en represalias´´

¿Qué queda? Eliminar los fanatismos y destruir los prejuicios.

Y, sobre todo, desconfiar de todos aquellos iluminados que deshacen de a poco las garantías básicas de la democracia.  El acoso a la prensa y el discurso de odio no puede tolerarse.

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