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Ya quemaron el Naranjo, atentos que se lo quieren hartar con todo y cenizas.

De acuerdo a los expertos, cuatro de cada cinco incendios forestales son provocados por el hombre, esto es un 80% de ellos, en Guatemala de acuerdo a las autoridades de CONRED  el porcentaje es aún mayor llegando a ser  del 90%, el clima seco convierte a la vegetación en combustible que aunado a un viento fuerte hace que el fuego se extienda rápidamente como el caso del pasado domingo donde el fuego arraso aproximadamente con 60 hectáreas de bosque.

Luego de un incendio forestal regularmente se ve un cambio de uso de suelo, sea para usos agrícolas, pecuarios o cuando son cerca de ciudades,  para  el desarrollo de vivienda, urbanizaciones, centros comerciales  u otros  proyectos inmobiliarios. Cuando un incendio forestal ocurre, se interrumpen los ciclos naturales de los bosques y desaparecen las especias nativas y proliferan especies invasores.

Hasta hace algunas décadas,  El Naranjo era un tesoro natural, lo que va quedando de él no es solo un patrimonio ambiental,  también lo es arqueológico pues según el Diccionario Geográfico de Guatemala ahí se reporta al sitio arqueológico Naranjo.

En  2005 inició el proyecto de rescate de dicho sitio, se realizaron excavaciones e investigaciones enfocadas en conocer  su historia  y en el cual se encontraron impresionantes esculturas de representación antropomorfa,  zoomorfa y la mezcla de ambas que hace referencia a prácticas ancestrales.  No obstante los bastos resultados de dicho proyecto, el mismo se finalizó en  2007.

El área donde se sitúa este sitio arqueológico, fue hasta hace 30 años, un área  montañosa y volcánica, donde alternaban  valles muy fértiles, barrancos y mesetas,  en este lugar existió el  río El Naranjo desembocadura de la también desaparecida Laguna El Naranjo.

Pero hace unos 20 años, en nombre del  “Desarrollo”,  la construcción de un puente vino a cambiar  el paisaje del lugar, donde hubo bosque ahora hay casas, plazas comerciales y donde corrió agua ahora corren vehículos sobre ríos de asfalto y que no extrañe que donde ahora vemos las cenizas del bosque consumado emerjan gran cantidad de proyectos inmobiliarios.

A la tala inmoderada de árboles debe sumarse la cantidad de material para construcción que se extrae de los cerros del lugar llegando al punto de eliminarlos completamente del mapa.

Es urgente que tanto la municipalidad de Mixco, como las autoridades competentes del Ministerio de Ambiente y el Ministerio de Cultura, diseñen  una estrategia específica para El Naranjo, esta debe declararse como área protegida, sumada a la basta riqueza de su zona arqueología, ponderar la cantidad de servicios eco sistémicos que este bosque aporta, como la captación y filtración de agua, la mitigación de los efectos del cambio climático, la generación del oxígeno, la protección de la biodiversidad, la retención del suelo, el refugio de la fauna silvestre  entre muchos otros.

Aunque es bastante tarde, aún es tiempo que los vecinos se organicen y exijan de las autoridades municipales, departamentales y nacionales el cuidado y la preservación de lo que está quedando de esta área, pues es urgente que se detenga el avance de la deforestación y la proliferación de proyectos inmobiliarios.

Parafraseando la respuesta del Jefe Seatle al Franklin Pierce en l854,  quien le hizo una oferta por una gran extensión de tierras, “Solo hasta que se haya talado el último árbol, contaminado el ultimo mar y muerto el ultimo pez, el hombre entenderá que no se puede comer el dinero”.   Concluyo, Desarrollo sí, pero con sostenibilidad ambiental.

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