El Siglo

El futuro de la educación escolar

La educación escolar en países desarrollados se discute según los avances del modelo económico en curso y su impacto en el bienestar de los habitantes, la vigencia de todos los derechos de la ciudadanía y el uso e impacto de la tecnología a través de los cambios que ocurren de manera rápida haciendo que la educación tenga que hacer grandes esfuerzos por estar a la par de tales cambios. Este futuro también se discute bajo la lupa de los últimos avances de las ciencias, particularmente desde la visión integrada, de la complejidad, el abordaje sistémico y todos aquellos planteamientos que ven la interdependencia como oportunidad de identificar los hilos que sostienen la vida de todos sobre el planeta tierra. Por otra parte, están los conflictos en distintas partes del mundo, hay guerras que acaban con muchas vidas y se reconocen aquellos esfuerzos de liberación de muchos pueblos que no son tomados en cuenta en la estructura de los Estados porque viven marginados y discriminados constantemente.

El futuro de la educación en países considerados desarrollados, cuando va de la mano con el modelo económico es analizado y proyectado como aquel medio que va a seguir propiciando la acumulación de riqueza y además estudia la explotación de los recursos naturales como mejor les convenga. Otros toman el compromiso de complementar la visión que se tiene para asumir que los elementos de la naturaleza necesitan cuidado y conservación porque de la permanencia de ellos depende la vida de las personas y pueblos que habitan el planeta. Este futuro de la educación tiene la responsabilidad de posibilitar lo que viene con la esperanza de construir bienestar para todos haciendo uso de valores como la justicia, la paz y la confraternidad. En este contexto otra visión de educación debe ser asumida, por ejemplo el hecho de que a través de la educación se aprende a vivir o hacerse más persona como lo dice el pueblo maya.

En el caso de los países pobres como Guatemala, el futuro de la educación se discute a la luz de las posibilidades de aumentar el % del PIB para la inversión educativa que a la fecha es muy baja, la búsqueda de estrategias que liberen la educación de influencias de actores ajenos, cómo eliminar la corrupción de la estructura administrativa de la educación, cómo concretar los indicadores de calidad educativa en las aulas bajo la responsabilidad del magisterio en servicio en todos los niveles en el sector público y qué hacer para contar con un magisterio que responda a las necesidades de aprendizaje de las y los estudiantes para toda la vida y hacia la concreción de mejores condiciones de vida.

En países pobres, es necesario revisar qué factores inciden grandemente los cambios de objetivos y estrategias de la educación según como cambian los gobiernos de turno, situación que hace más vulnerable la concreción de las políticas educativas que realmente necesitan los pueblos que esperan de los servicios educativos. Entre estas necesidades se puede enumerar la democracia, la inclusión, la justicia, la participación y la representación de la ciudadanía, la eliminación de los conflictos, la interculturalidad y un modelo económico que integre el estudio y conservación del medio ambiente. Se apuesta por una economía y una educación que piensen y actúen identificando la presencia y las aspiraciones de la niñez, de la juventud, de las mujeres y de los pueblos originarios de manera que en el mediano y largo plazos ya varios pueblos y sectores empiecen a disfrutar de las ventajas de la vinculación entre educación, economía y política.

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