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El futuro de Guatemala frente a Belice

Como un manso cordero, listo a redimir los pecados de los antiguos dirigentes de Guatemala, el pueblo chapín irá a las urnas a entregar su ofrenda por los pecados en la construcción de la nación. Se espera que más del 90% de los votantes marquen el Sí. El gobierno tendrá un gran respaldo para llevar a la corte internacional el diferendo con Belice y el Reino Unido. Todo parece brillante y armonioso. Sin embargo, no hay que analizar solamente el aspecto luminoso del tema. Han que analizar, también el lado oscuro.

El 15 de abril, el pueblo guatemalteco acudirá a las urnas para pronunciarse sobre un tema que no es banal. El gobierno afirma que no apoya a la Cicig y que el Estado nacional es capaz de resolver por sí mismo, con soberanía sus propios problemas. Por eso suena raro que se apele a otra Cicig, la Corte Internacional de Justicia, para resolver un diferendo que debiera de enfrentarse directamente frente al Reino Unido y al gobierno de Belice.

La votación parece sencilla. Sí gana el sí, el gobierno acudirá a la Corte Internacional de la Haya a solicitar que ese organismo extranjero determine los límites fronterizos entre Guatemala y Belice. No está claro cuál es el límite que pretende el Estado guatemalteco, ni que disposición tienen el Reino Unido y Belice de aceptar el fallo. Ni que pasará sí la Corte le entrega más territorio a Belice. En este último caso Guatemala agregará un nuevo fracaso a su larga tradición de errores de política de Estado.

El asunto de fondo es cómo está el nivel de vida de los pueblos de Guatemala y Belice, y si su situación mejorará o empeorará luego del plebiscito y la resolución del organismo jurídico internacional.

¿Cuáles son los problemas que enfrentan los pueblos de Belice y Guatemala?, ¿en qué medida la resolución de la Corte Internacional afectará los intereses de los pueblos de las dos naciones?, ¿qué pasará después de la votación?

En primer lugar, la construcción de la nacionalidad guatemalteca es un proceso que no ha culminado. Esta es una de las naciones más divididas del planeta. En el índice de desarrollo humano -IDH- es uno de los países más atrasados de América. Según el Pnud, Belice ocupa el lugar número 103 en el índice de desarrollo humano, su índice es 0.706. Es un pueblo muy atrasado no está ni entre los primeros 100 países. Guatemala ocupa el lugar 125, con un índice de 0.640.

En cuanto a la expectativa de vida, uno de los mejores indicadores para reflejar el desarrollo, los beliceños viven 69 años en promedio. Un guatemalteco 73. El gasto en salud, en Belice es el 5.8% del PIB, Guatemala 6.2. Belice posee 1.3 camas por 1.000 habitantes, Guatemala 0.6. El gasto en educación comparativamente es 6.2% del PIB en Belice, 3.0% en Guatemala. Cada beliceño asiste 13 años a la escuela, cada guatemalteco 11. PIB per cápita $8.300 Belice, Guatemala $8.200. A simple vista se nota que son dos pueblos con indicadores económicos y sociales muy bajos. Dos pueblos oprimidos. En lugar de pelear por unos kilómetros menos, debieran enfocarse en mejorar sus indicadores sociales y de productividad.

En segundo lugar, al ser países con grandes carencias de desarrollo, lo importante no es levantar falsos conflictos para ocultar los problemas verdaderos. Hay que observar los datos concretos de salud, educación, productividad y deterioro del medio ambiente. Para notar que estos países no deben malgastar sus escasos recursos enriqueciendo a los abogados de la Haya, que son abogados ricos de países ricos. Sino emplear esos fondos para mejorar la educación y la salud. La carrera tiene que ser cual de los dos alfabetiza primero a toda su población.

Sí el fallo de la Haya, debilita a uno de los dos países, y este no acepta el veredicto, no tendremos conflicto militar. Pues no, Inglaterra tiene tanta fuerza que arroyó al ejército argentino, diez veces más eficiente que cualquiera de Centroamérica, en una semana. Se tardaron más en llegar que en ganar la guerra de las Malvinas.

En tercer lugar, hay que defender los primeros destellos de democracia y espíritu nacional que están surgiendo en Guatemala. Los dirigentes nacionales, tienen que dejar de dilapidar recursos en aventuras de conflicto y concentrarse en estrategias de mejora de vida de todos los guatemaltecos.

Guatemala tiene que avanzar en el camino de fortalecimiento de una estrategia nacional de desarrollo. El objetivo tiene que ser alcanzar a los países más desarrollados de América latina, Chile, Uruguay y Costa Rica. Solamente objetivos claros permitirán reconstruir una nación próspera, respetuosa de la naturaleza, democrática, equitativa y solidaria.

¿Cuál es la tarea de Guatemala frente a Belice? Construir una relación de amistad, cooperación y bienestar. Ambos pueblos tienen que avanzar en establecer sólidos lazos de cooperación, planes económicos, turísticos, ambientalistas, de equidad de género y bienestar conjunto. Belice tiene apenas 300 mil habitantes, viven más guatemaltecos en las profundidades de La Limonada. No es para generar conflictos. Se tienen que generar acuerdos de progreso solidario. Pelear con los beliceños es pelear con otro pueblo pobre y de bajo desarrollo. No es lógico, no es inteligente. Guatemala tiene que recuperar su liderazgo de la región. Sólo lo hará si muestra ejemplos de progreso económico, protección de las especies y la naturaleza, avance en el respeto de los derechos humanos, uso racional de sus recursos y fortalecimiento de la democracia.

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