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Pandillas: ¿CIACS o Terroristas?

Ese parecía ser el debate en el cual se encerró el tema de las pandillas.  Con mayor énfasis la visión oficial (tanto del gobierno anterior cómo el actual) apuntaba a tipificarlas como grupos terroristas a pesar de que la clasificación era difícil de sostener.    Toda expresión de terrorismo conlleva, necesariamente, un marco ideológico que articule la voluntad expresa para atacar el Estado, los espacios públicos y generar terror entre la ciudadanía.  Ni los carteles, ni las pandillas (ni otras formas de crimen organizado) poseen tal elemento, aunque no debe olvidarse que en momentos concretos la mafia italiana, los carteles mexicanos y las pandillas han colocado explosivos en infraestructura pública (buses, tribunales, cuarteles de policía). ¿Por qué no siempre los estatutos terroristas logran imponerse? De nuevo, cuando existe una lógica ideológica que orienta a la violencia entonces el acto terrorista se hace constante.  Mientras que cuando este no existe, es fundamental preguntarse la razón por la cual organizaciones criminales diseñadas para funcionar bajo lógica empresarial (extraer recursos de cualquier manera) deciden actuar de forma violenta.

¿Podemos hablar de una mutación en las pandillas? No.  Por mucho que su impacto en la generación de violencia y extracción de recursos es un impacto más que sensible, las pandillas no están al mismo nivel que los cárteles.  Si bien es cierto que la administración del expresidente Obama y del presidente Trump las ha colocado dentro de la categoría de crimen organizado transnacional, el modelo de expansión de las pandillas en EE. UU. es muy primitivo pues sigue limitado a la extorsión de las propias comunidades hispanas. Sin embargo, las pandillas acaban de recibir directamente una nueva clasificación gracias al Ministerio de Gobernación y Cicig: Se les ha tipificado como una forma de Ciacs.

El pasado viernes el Ministerio de Gobernación confirmó que Cicig prestará su apoyo para combatir a las pandillas que están incrustadas en la Policía Nacional Civil. ¿Por cuál razón tendría CICIG que colaborar en esta tarea? Pareciera ser entonces que la Cartera del Interior tiene la plena convicción que existen Ciacs (cuerpos ilegales-aparatos clandestinos de seguridad) que aún continúan operando dentro de la PNC y que dichas estructuras estarían vinculadas con las pandillas.  Es un diagnóstico muy grave y debe tener alguna veracidad en razón que, CICIG acepta colaborar en dicho proceso de depuración.   Llama la atención que la administración anterior en la Cartera del Interior no haya reparado en esta situación.

Es posible pensar en tres posibilidades para entender esta coyuntura.

Primero.  En efecto,  hay estructuras tipo Ciacs residuales dentro de la PNC que estarían entrando en una lógica de colusión con las pandillas.  Esta posibilidad aunque factible,  se hace difícil de creer en razón de los últimos los últimos resultados aportados por la anterior cúpula policial.    Segundo.  No hay que olvidar que al oficialismo aún porta un profundo dolor por la partida del ejército del espacio público.   Si en efecto, esta colusión es detectada y traída a la luz pública, el liderazgo de la PNC deberá realizar un ´mea culpa´  similar al que realizó el Ministerio de la Defensa cuando debieron aceptar la filtración de pandilleros.

Por último, la posibilidad más interesante es la siguiente.   CICIG acepta colaborar en este proceso –  no tan claro en su mandato aunque, colaboración importante-  en razón de evitar así la presión por parte de la Cartera del Interior para producir un estatuto anti-terrorista contra las pandillas.   Si esto fuese así, y dada la gravedad del caso, se agradece de nuevo la participación de CICIG.

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