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Conciliar familia y trabajo…y más

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Recibí un estudio de FADEP, entidad que promueve la equidad de derechos entre hombres y mujeres en el ámbito laboral, así como la participación de la mujer en dichos espacios y la búsqueda incansable de conciliación entre familia y trabajo: y esto es básico.

De hecho, parte del papel insustituible que cada uno tiene en el hogar, distintos y que son complementarios. Si bien los cambios de la época han fomentado la inserción de más mujeres en el ámbito laboral, lo cual en sí es bueno y positivo para la economía y el desarrollo de la sociedad; y los papeles que hombre y mujer comparten dentro del hogar deben responder a las necesidades específicas de los hijos y cada uno desde su propia naturaleza.

Es un planteamiento que defiende el valor de la aportación de la mujer en la familia y en la sociedad; y a la necesidad dar un continuo impulso a la familia por el bien de todos. Es lo que hace poco se recordaba por la Ministra de Estado para Asuntos de Familia en Hungría, Katalin Novák, de que hay que seguir el camino para ser calificado como un país “amigo de la familia”. Habrá que seguir entre otros, con el incremento sostenido de la tasa de natalidad –de 1,24 en 2010 a 1,44 en 2015– que refleja que lo que se está haciendo va en la buena dirección. Y señala algo concreto: que las medidas a favor de la familia faciliten que los jóvenes no tengan que escoger entre ser profesionales sin hijos y padres sin profesión.

Concreta que muchos jóvenes, mayormente mujeres, temen no ser capaces de desarrollar su vida profesional al tiempo que su vida familiar. Estamos tratando de ayudarlos, resume, para que no tengan que escoger entre, por un lado, ser madres o padres y no tener una vida profesional, y por otro, desarrollarse profesionalmente, pero no tener hijos. Se puede lograr que las familias alcancen esa conciliación con una buena política social.

De igual modo, dice, se han ampliado las capacidades de las guarderías, se ha establecido que los patrones cambien los contratos de tiempo completo por otros de tiempo parcial hasta que el hijo del trabajador cumpla tres años, y da subvenciones a los empleadores cuyos empleados retornen a su puesto. Cómo se financian estas medidas es la interrogante obligada: pero el punto básico es plateárselo: vale la pena y… se puede…

Y podemos recordar de nuevo los llamados Diez principios del matrimonio, de la Universidad de Princeton (USA), recordando el verdadero matrimonio.

El matrimonio es una unión personal, para toda la vida, entre un hombre y una mujer.

El matrimonio es un bien que eleva y perfecciona nuestra naturaleza social y sexual.

Generalmente los hombres y las mujeres casados tienen una vida mejor.

El matrimonio protege el bienestar de los hijos.

El matrimonio sostiene la sociedad civil y el bien común.

El matrimonio enriquece al país, al aumentar el capital humano y social.

Cuando el matrimonio se debilita, aumentan las desigualdades, y los niños sufren las consecuencias al crecer en hogares sin progenitores comprometidos con su familia.

Una sociedad que cree en el matrimonio protege la libertad política y fomenta un gobierno controlado.

Va habiendo una reacción positiva: no permitamos “pasos atrás”.

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