El Siglo

Costa Rica supera sus retos y fortalece la democracia

Costa Rica ha superado de nuevo las pruebas de la historia. El primer domingo de febrero de este año, 13 partidos políticos se disputaron el poder de la nación. En forma sorpresiva dos partidos que marchaban a la cola de las encuestas emergieron como los ganadores relativos, que al no alcanzar la mayoría tenía que enfrentarse en una segunda vuelta.

Negros nubarrones cruzaron el ambiente. La lucha no se concentró en los grandes problemas que preocupan a la sociedad moderna: la ineficiencia en instituciones públicas, la corrupción en todos los sectores de la sociedad, el surgimiento de una violencia generalizada de las bandas delincuenciales, el desempleo, la pobreza y la pérdida de valores sociales.

Por el contrario, la lucha política se sesgo hacia temas pseudo religiosos, con ataques personales, mentiras e insultos en los medios, y un desgarramiento de la sociedad, que aparecía completamente dividida.

Algunos creyeron que se debilitaba el gran espíritu democrático del pueblo costarricense. Incluso se creyó que los últimos momentos previos al 1º de abril serían escenario de confrontación y lucha fratricida.

Al finalizar la contienda, y para no dejar ninguna duda de la decisión del pueblo, el Tribunal Supremo de Elecciones no dio, como acostumbra, varios partes de información. A primera hora, a las 20:30 horas, informó de más del 90% de los votos. Y el resultado fue claro y contundente. El Partido Acción Ciudadana, que aglutina un pensamiento socialdemócrata obtuvo el 61% de los votos, obteniendo el respaldo para continuar 4 años más al frente del Estado. El Partido Restauración Nacional obtuvo el 39%

La democracia costarricense salió fortalecida una vez más. El pueblo se manifestó, guarda las banderas políticas, y se pone en marcha para enfrentar dos grandes retos. Primero, establecer un sólido frente de unidad nacional, y segundo elaborar una agenda de gobierno de unidad nacional para enfrentar los grandes retos de la sociedad actual.

El sistema político lejos de debilitarse se ha fortalecido. La campaña de segunda ronda deja dos grandes alianzas, una socialdemócrata respaldada por dos tercios de la población y una fuerza conservadora respaldada por otro tercio. En lugar de ser un final de heridas y lamentaciones, es un momento histórico para recoger las demandas legítimas de progresistas y conservadores, y amalgamar un proyecto que permita enfrentar los grandes problemas del mundo que vivimos.

Inmediatamente, el candidato perdedor Fabricio Alvarado, felicitó y dio muestras de cariño y solidaridad al ganador. Estableciendo cuáles son sus prioridades: defensa de los valores tradicionales de la nación, combate a la corrupción, confrontar la desigualdad social que corroe la unidad nacional, atacar la ineficiencia de servicios públicos, enfrentar la delincuencia organizada y la seguridad ciudadana, fortalecer la apertura económica con inclusión de los sectores marginales. En fin, una agenda que pondría a Costa Rica nuevamente como la democracia más sólida del mundo.

La oportunidad es única, el nuevo presidente, Carlos Alvarado cuenta con un impactante respaldo popular. Fue apoyado en forma fuerte y decidida por todos los sectores de tendencia socialista de la sociedad. Y tiene la oportunidad histórica de tomar en cuenta al grupo conservador, para fortalecer al Estado y la nación, provocando una presencia clara de Costa Rica como un ejemplo a seguir como país democrático, laico, sin ejército y solidario.

Así surgió Costa Rica a la independencia, con una visión de convertirse en una nación equitativa, pacífica, democrática y con fe en el futuro. Un gran ejemplo para todos los latinoamericanos. Ojalá se consolide ese gobierno de unidad nacional que el pueblo tico construye día a día.

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