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¿Tendrá los arrestos suficientes el non grato para enfrentarse a las maras?

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RAUL FALLA

La semana recién pasada, el Ministro de Gobernación Enrique Antonio Degenhart Asturias, solicitó al Comisionado Iván Velásquez Gómez, el apoyo de la CICIG para investigar cuerpos ilegales de mareros, posiblemente incrustados en las filas de la Policía Nacional Civil y del Ministerio de Gobernación.

El Ministro de Gobernación basa su solicitud en que existen suficientes indicios para lograr establecer que los antisociales han logrado infiltrarse en las filas de la PNC y del propio Ministerio de Gobernación, donde seguramente planean graves crímenes en contra de la población guatemalteca. Por ello, por tratarse de cuerpos clandestinos incrustados en los aparatos de seguridad del Estado, se hace imperativo que este órgano internacional se ciña a su mandato legal de combatir a estas estructuras criminales y actué de forma valiente para perseguir y erradicar a estos terroristas de una vez por todas.

Sin embargo, al día de hoy ni el Comisionado Iván Velásquez mucho menos el fiscalito de la FECI, han dado respuesta alguna a la misiva enviada por Degenhart para colaborar en la desarticulación de estas clicas, expertas en asesinatos, secuestros, extorciones, canibalismo, violación, manipulación de explosivos y otros crímenes que tanto daño causan a la sociedad guatemalteca.

Es por ello, que los guatemaltecos esperamos con ansias la respuesta del colombiano, para ver de que está hecho, es decir, si así como ronca duerme, pues, una cosa es perseguir y encarcelar a funcionarios públicos y particulares por supuestos actos de corrupción y otra muy distinta perseguir y encarcelar a verdaderas estructuras del crimen organizado con capacidad logística y sanguinaria de primer nivel.

Conociendo al non grato y a su achichincle Juan Francisco Sandoval Alfaro, la respuesta será negativa, y muy seguramente argumentaran que carecen de recursos, de tiempo, de personal o que no es un acto propio de la Comisión. Lo cual, no me extrañará pues bastará tan solo con recordar como hace unos meses estos dos pusilánimes casi mojan los pantalones cuando el valiente alcalde capitalino Álvaro Arzú los encaró de frente en aquella conferencia de prensa, donde al chiquitín de la FECI, no le alcanzaban las piernas para correr y esconderse detrás de la bandera nacional.

Por eso, no me imagino a estos dos collones, haciendo operativos de allanamiento o capturas en los territorios que ocupan los mareros. Tampoco imagino exponiéndolos en las conferencias de prensa por rostros y roles en la estructura criminal y mucho menos verlos sentados en una sala de audiencias, acusando a los líderes de estas clicas criminales de frente y de forma directa.

Bien dicen que el miedo no anda solo, y por ello el colombiano anda en camioneta blindada y con más de una treintena de guaruras cobardes, persiguiendo cómodamente desde su despacho en la zona catorce, a ciudadanos en su mayoría inocentes, a quienes ha encarcelado de forma ilegal mediante la manipulación de testigos o adulterando evidencias, tal y como sucedió en los casos denominados: Valdés Paiz, Centeno, Pavo Real, Zimeri, Moisés Galindo y otros donde han sido asesinados inocentes, allanado ilegalmente residencias, encañonado mujeres y menores de edad, así como lesionado brutalmente a varios ciudadanos.

¿Pero, que se puede esperar de un cobarde que fue nominado por el narco guerrillero Gustavo Petro para participar como su candidato vicepresidencial por su natal Colombia? Pues, nada más que continuar embuchándose los cuatrocientos mil quetzales mensuales por las cuatro sentencias pírricas obtenidas en estos diez años de gestión.

Por ello, los guatemaltecos estamos claros en que la verdadera intención del colombiano no es luchar contra la corrupción y la impunidad incrustada en el Estado. Tampoco es ayudar a los guatemaltecos para que vivamos en un país seguro y libre de violencia. Su verdadera intención, es buscar los mecanismos necesarios para tratar de defenestrar al Presidente de la República legítimamente electo por la mayoría de los guatemaltecos, para nominar en su lugar a una persona no elegida democráticamente, específicamente a uno de esos que conforman el pacto de terroristas.

Debido a las múltiples falencias de la CICIG y a la falta de cumplimiento de su mandato, principalmente de investigar y erradicar los cuerpos y aparatos clandestinos de seguridad incrustados en el Estado, se hace necesario poner fin a este experimento multimillonario, a efecto de los fondos asignados al colombiano, sean utilizados para garantizar a los ciudadanos guatemaltecos seguridad, educación, salud, vivienda, trabajo, entre otros beneficios comunes.

Conclusión: el non grato, no tiene los arrestos necesarios para lidiar con los mareros.

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