El Siglo

Turismo y producción agrícola

El turismo es una de las ventajas comparativas del país por encontrarse en el corredor maya cuya cultura milenaria es reconocida y valorada en el contexto internacional; y aún más, por los recientes descubrimientos de ciudades precolombinas dentro del territorio guatemalteco.  Ahora bien, implementar e impulsar; estrategias de emprendimiento, dentro de las políticas de relaciones internacionales, fortalecerá el turismo dentro de la Riviera Maya. Esto, sin duda, potencializará la economía nacional. Un factor que se puede aprovechar, es el turismo beliceño. Belice es parte del Corredor Maya y es visitado por dos millones de turistas anuales que gustan de los arrecifes de coral, cayos y otras bellezas dentro del territorio que ocupa Belice de forma temporal (esperamos ir a la Corte Internacional de Justicia -CIJ-, para una resolución final, respecto del diferendo territorial). En comparación a Belice, Tikal es visitado escasamente por 300 mil turistas anuales, encontrándose a tres horas de camino en bus y  a cuarenta minutos por vía aérea. Esta desproporción numérica indica que algo estamos haciendo mal en términos de turismo. Para citar un caso, los senderos ecológicos con ecosistemas resilientes, donde el turista se identifica, no se han aprovechado.

Unido a las remesas de nuestros connacionales que contribuyen importantemente al sustento familiar en el país; el turismo, es una fuente generadora de empleo, especialmente rural. Además de esto, el turismo, desde la perspectiva socio-cultural es una actividad que fortalece a la unidad familiar; por un lado, y por el otro lado, al turista se le integraría dentro del espacio ancestral de la cultura maya-tolteca en lo que podría ser: ´El corredor de la Riviera Maya´. Continuar con este monumental proyecto turístico-ecológico, permitirá recuperar la  “marca país”, que para el caso de Guatemala, es: ´El país de la eterna primavera´; o bien, ir creando una nueva marca que identifique turísticamente a Guatemala.

La marca país es un indicador que dentro de su matriz multivariable de factores que la integran; el turismo, es un componente clave generador de confianza para la inversión nacional y extranjera.  Inversión que deberá tener como eje transversal la mitigación y adaptación al Cambio Climático y la responsabilidad social empresarial.

El otro gran tema, es el desarrollo agrícola y forestal. El desarrollo forestal debe tener en cuenta dos momentos; uno: prestación de servicios ecosistémicos (a. Protección del suelo y reducción de vulnerabilidades frente al Cambio Climático, b. Refugio para cierto tipo de fauna en peligro de extinción, c. Protección de zonas de recarga y vasos de captación hídrica). Momento dos: reforestar tiene un sentido económico familiar: energía calorífica (especies de crecimiento rápido para leña y otras para sombra de cultivos como el café); para las economías de producción industrial, están aquellos materiales de mayor diámetro y de crecimiento más lento como el pino, el conacaste y palo blanco; y nada menos, se encuentran también aquellas maderas preciosas como el cedro y la caoba, cuyo aprovechamiento debe ser cuidadoso y bien planificado. Es hora de tecnificar el Sistema Nacional Forestal para generar externalidades positivas en el aprovechamiento de las plantaciones forestales.

Para el caso agrícola se debería ver en dos sentidos: 1. Mitigación del hambre en el territorio nacional mediante el fomento de la agricultura familiar en la tipología de hogares de infra-subsistencia y subsistencia. Y 2. Fortalecimiento de los encadenamientos productivos, dentro de un marco comercial, dirigido al sector de productores catalogados tipológicamente como excedentarios (quienes tienen un excedente para la venta local) pero también para el pequeño comercial que produce para exportar, especialmente a Centroamérica. La idea es aumentar la participación del sector agrícola-forestal y del turismo -ecológico- sostenible en la generación del PIB de la economía guatemalteca.

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