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La función social de la Usac y perspectivas de futuro

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El cambio de época en el que estamos insertos demanda de los centros educativos y empresariales que la función social sea eje transversal de las actividades. A parte de esto, con el título del presente artículo se aspira resaltar la importancia de las elecciones universitarias con destino a la rectoría de la Carolingia Universidad de San Carlos de Guatemala -Usac- que se avecinan en el mes de mayo 2018. Una intensa y prolija participación de los candidatos, se ha evidenciado, presentando sus planes de trabajo ante sectores relacionados a la academia, a la investigación y extensión; como también, en aquellos centros de difusión tecnológica -TIC- con énfasis en educación virtual programática. Estas jornadas intensas de trabajo han convertido el proceso electoral en un evento productivo en términos de propuestas. En este particular sentido de acercamiento, la Asamblea de Colegios Profesionales ha convocado para hoy miércoles 14 de marzo, a los aspirantes a ocupar la rectoría de la Magna Carolingia, a un foro de exposición profesional que permitirá conocer los planes de trabajo a implementar en esta casa de estudios en beneficio de la academia y de la población guatemalteca durante el período, 2018-2022.

Antes de entrar a delinear aquellos rasgos temáticos que exaltan la excelencia académica en todo recinto de enseñanza, es digno reconocer que la tricentenaria universidad de San Carlos de Guatemala -Usac-  ha jugado su papel educador por generaciones y desde su seno ha egresado talentos que han contribuido significativamente en el desarrollo del país. No obstante sus importantes logros, en las últimas décadas se han visto aunque tenue, pero de forma continuada, un desestimulo en pos de la excelencia académica; como también, un deterioro de infraestructura (laboratorios y salones de clase) en las unidades de enseñanza. Al grado que se percibe un franco decaimiento de las funciones vitales, tales como: desatención al personal administrativo que juega un papel clave en todo proceso de planificación. Además, debe dignificársele con las buenas prácticas reguladas en el reglamento de relaciones labores. Igualmente, debe fortalecerse la carrera docente, generando oportunidades que permitan mejorar la autoestima del profesor como una función vital de la universidad. Importante, también, es el apoyo  presupuestario a los Centros Regionales dotándolos de equipo informático para obtener, en términos de enseñanza, el mejor producto del sistema tecnológico de información compartida y llevar el conocimiento a un mayor número de guatemaltecos y guatemaltecas.

Lo anterior se traduce en reconocer que el valor de la Universidad depende de cuánto esté calificada académicamente. Lo cual, se refleja en la calidad educativa y formación de sus egresados. “La educación al igual que la democracia; es ambas, práctica y teoría a la vez. Se tiene que construir con la acción y el pensamiento. La educación, se estudia y se aprende haciéndola”.  En la reflexión anterior han coincido pensadores como Herbert Spencer, quienes sostienen que la gran meta del conocimiento no es la educación, en sí misma; que de por sí, ya es bastante; pero que debe complementarse con la acción.

Con los supuestos arriba enunciados y por la bien entrada segunda década del presente siglo XXI en el que ya están presentes los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas desde Septiembre del 2015, la Universidad de San Carlos de Guatemala, en su calidad de rectora de la educación superior debería; para ir al ritmo de los acontecimientos educativos mundiales; reencausar sus recursos en la profundización de sus políticas de desarrollo educativo  canalizando sus energía hacia fortalecer la excelencia académica.

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