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Aviación civil y cambio climático

Históricamente el transporte ha jugado un rol fundamental en la económica de los países, por la movilidad de mercancías como de personas.  Hasta el siglo XVIII lo era el transporte marítimo, posteriormente se suman los ferrocarriles, a inicios del siglo XX el aparecimiento de los vehículos automotores y a mediados del mismo siglo el transporte aéreo, que desde hace varias décadas se ha constituido como un elemento vital de la económica globalizada.

Diversos informes señalan que el sector aéreo emplea a nivel mundial a más de 40 millones de personas de forma directa e indirecta.  Se estima que transporta  2.2 billones de personas al año y es el responsable de más  del 40% del turismo internacional.

Sin embargo este dinamismo del sector ha traído consigo uno de los retos de la aviación y la humanidad en general como lo constituye el fenómeno del Cambio Climático, ¿cómo esta al igual que otras industrias puede seguir avanzando con un crecimiento sostenible  económica y ambientalmente?

Aunque la contribución actual de la aviación se estima que no supera el 3% del total antropogénico de emisiones de CO2, sus efectos lo afectan grandemente como parte de la comunidad global.

Un claro ejemplo, en una tendencia hacia un clima más cálido es en sus operaciones, puesto que puede causar diversos problemas dado que el aire más caliente es menos denso que el aire frío y las temperaturas más altas afectan  el rendimiento de la aeronave.   Así mismo un aumento de las  temperaturas dificultan el despegue de cierto tipo de aeronaves, se incrementa el riesgo de turbulencias, lo que puede ocasionar más suspensiones, horarios más difíciles de predecir, entre otros impactos.

En este sentido ddesde hace algunos  años, la industria de la aviación dio un paso sin precedentes: acordó un conjunto de objetivos climáticos globales, el primero para cualquier sector de transporte internacional y una estrategia para alcanzarlos. Los objetivos aspiracionales transmiten un claro  mensaje en función que  toda la comunidad del transporte aéreo está involucrada: aeropuertos, líneas aéreas, gestión del tránsito aéreo,  fabricantes de aviones y motores, para abordar el desafío urgente del cambio climático, planteándose el desafío de la neutralidad de sus operaciones a partir de un horizonte temporal determinado en este caso el  2020

Para ello, la Organización de Aviación Civil Internacional, OACI,  planteo una canasta de medidas para el logro de este objetivo aspiracional, en materia operacional, medidas de reducción en el uso de combustibles y  un plan global de medidas basadas en el mercado que se implementara a través del mecanismo para la compensación y reducción del carbono para la aviación internacional (CORSIA).

Sin duda alguna, la implementación de dicho mecanismo constituye un paso fundamental en el esbozo de un nuevo modelo económico que ponga en valor los diversos niveles de contaminación que se dan en toda actividad productiva, así como la forma de buscar su reducción, su reparación y su compensación.

Este modelo puede representar además la gran oportunidad de apalancar y dinamizar proyectos basados en mecanismos de Desarrollo limpio de otros sectores, en nuestro país y la región puesto que el Estado de Guatemala por medio de la autoridad de aviación civil, ha sido uno de los actores clave para avanzar en los diversos procesos de acuerdo y ha planteado firmemente su participación desde la fase inicial en la implementación de dicho mecanismo.

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