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A la paz, sólo mediante el respeto

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Una manifestación ofensiva para la que, estoy segura, es una buena cantidad en millones de habitantes de nuestro país de distintas creencias, se llevó a cabo el pasado 8 de marzo en el centro de la ciudad, en la que varias mujeres, en algún tipo de representación de la organización Paro Internacional de Mujeres 2018, desfiló llevando la imagen de una vulva en colores rosado y lila, con la forma de una imagen virginal en procesión.  Bajo el lema “Procesión de la Poderosa Vulva”, un número contado de mujeres marcharon en las calles, incluso llevando en andas no solo la citada imagen, sino una enorme piñata con la forma de los genitales externos femeninos y varios rótulos con frases que se han calificado de vulgares en las redes.

La marcha pretendió reclamar un verdadero “fiambre” de temas como su motivo para salir a las calles: “reivindicar la sexualidad femenina; protestar en contra del fundamentalismo (religioso) para rechazar la violencia sexual y de otras formas contra las mujeres; conmemorar la masacre de las niñas del Hogar Seguro; reivindicación de la “vulva” como generadora de violencia en contra de la mujer, y los asesinatos de más de 700 mujeres en Guatemala anualmente”.  ¡Vaya fiambre de temas! Cada uno, digno de una tesis doctoral.

Hay un malestar generalizado por la participación del Procurador General de los Derechos Humanos en este acto con contenido abusivo a la Libertad de culto garantizada en nuestra Constitución (artículo 36) mismo que dispone:  “El ejercicio de todas las religiones es libre.  Toda persona tiene derecho a practicar su religión o creencia, tanto en público como en privado, por medio de la enseñanza, el culto y la observancia, sin más límites que el orden público y el respeto debido a la dignidad de la jerarquía y a los fieles de otros credos”.

Al momento en que escribo, la PDH emitió un comunicado para indicar que el funcionario asistió únicamente en apoyo a los familiares de las víctimas del Hogar Seguro y que no pretendió “ofender a persona ni credo alguno”.  Sin embargo, en las fotografías portaba un listón color lila en la solapa de su saco, que imagino, no le colocaron bajo sedación.

¡Vaya desatino!  Imperdonable, tratándose de un profesional con una misión y el rol –nada más y nada menos– de “defensor del pueblo”. El así llamado “Ombudsman” está llamado por nuestra máxima ley a defender los Derechos Humanos que la Constitución garantiza a todos los millones de habitantes de nuestro país (como la libertad y el respeto a todos los cultos).

Como mujer, conozco la historia del feminismo y le estoy agradecida por la valentía e inteligencia de quienes nos antecedieron en vida y en la búsqueda de la igualdad de derechos y dignidad para las mujeres en de la sociedad, allá desde los 1800’s. Afirmo que estos actos, hoy descaradamente violatorios de los derechos de otras personas con creencias espirituales en un ser superior (Dios), tergiversan totalmente los fines que a otras mujeres movieron a actuar en el pasado, porque  se mancillan derechos de otras personas ajenas a su causa. Ya se los dijo Benito Juárez: “El respeto al derecho ajeno es la paz”. A este paso, lamentablemente sólo podrán lograr un retroceso de todo aquello que a otras costó la vida. Lo rechazo por abusivo y por tergiversado, y las exhorto a buscar otras vías para manifestarse, que generen conciencia efectiva e inteligentemente.  Hoy sólo ganaron antipatía, que las demás mujeres no necesitamos.

El Procurador no puede tomar parte activa en manifestaciones; a él debe caracterizarlo: la imparcialidad, para poder tener legitimidad; por razón de su mismo cargo.  Bien sabe que ningún derecho es absoluto y, si bien existe libertad de expresión para unos, debe haber respeto para todos en creencias, y éstas no deben imponerse; le recuerdo que la naturaleza de su cargo es moral y disciplinaria y debe fungir como una conciencia independiente representativa de la nación completa.

Estoy de acuerdo en que las redes sociales estén exigiendo su renuncia, porque encima de los problemas que ya nos aquejan, innecesariamente se suma este acto de provocación a más violencia, que le aseguramos, tampoco necesitamos.

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