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Hay que educar para la paz

Son muchos los conflictos que hay en nuestro país que limitan vivir en paz.  Están los problemas económicos cuyos indicadores son la pobreza, la extrema pobreza y las dificultades para accesar a los servicios básicos de educación y salud. Están los problemas políticos que se manifiestan por la poca democracia, la falta de representatividad de los pueblos, el liderazgo nacional poco piensa y actúa por el bienestar de la mayoría. Allí están los problemas lingüísticos que se manifiestan en la falta de uso de los idiomas indígenas en varios de los servicios públicos.  La falta de comunicación con un buen porcentaje de la población limita la vigencia de varios de los derechos humanos personales y colectivos. También están los problemas culturales por el simple hecho de que algunas culturas se creen superior que otras o porque una controla el poder y las otras viven al margen de la toma de decisiones. La escasez de oportunidades especialmente para la juventud es fuente de problemas y por eso hay que luchar para que la educación escolar de todos los niveles esté presente en todas las comunidades. Confiamos en que la educación genera desarrollo personal y posibilita a los pueblos crecer política y económicamente.

En muchas familias hay casos de violencia hacia las niñas y los niños, la falta de respeto a las abuelas y a los abuelos y el uso de expresiones que lastiman porque son de desprecio, odio, humillación y falta aprecio. En las familias se deben de utilizar términos que evocan ternura, amor, cariño y admiración por la vida de todos. Es necesario el respeto a cada uno de los miembros de la familia, el saludo a papá y a mamá, la obediencia que se debe manifestar de hijos hacia los padres y los buenos ejemplos para la formación de las hijas e hijos. En una familia donde se practican valores se mantiene la alegría, la tranquilidad y el diálogo.

En las comunidades locales debe de haber un liderazgo que vele por la armonía de todos los habitantes, solucionar los conflictos a través del diálogo, cuidar a las personas a través del servicio, fomentar la participación de la juventud y de las mujeres en todos los temas que afectan la vida comunitaria. Es importante reconocer que muchas comunidades del interior del país están bien organizadas con el objetivo de mantener la tranquilidad de todos y evitar el robo de sus pertenencias.

Educar para la paz debe referirse necesariamente a la democracia y la justicia, por eso hay que insistir en construir nuestro país sobre la participación y representatividad de todos los pueblos que integran Guatemala. Sin justicia no puede haber paz.  Pero tenemos que hacer un esfuerzo por empezar la vivencia de la paz desde cada familia, la comunidad, el municipio y todo el país.  Todas las instituciones públicas y privadas deben apoyar la educación para la paz porque merecemos contar con un ambiente donde reina la tranquilidad y la alegría.

Educar para la paz es urgente debido a que en muchos casos hay actitudes violentas para tratar a las personas o se utilizan medios impulsivos para la solución de conflictos.  Es importante revisar los hechos que originan conflictos en las familias y en las comunidades, identificar las causas para su posible tratamiento y hacer un esfuerzo para no repetir el problema.

Guatemala en paz significa que se puede ir a visitar cualquier lugar sin los asaltos, las extorsiones, el robo y la delincuencia común.  La educación para la paz es uno de los medios que nosotros debemos practicar de manera cotidiana en la familia, en el trabajo, en la calle y en cualquier lugar.

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