El Siglo

Combatir el machismo de la mano de los hombres

El Día Internacional de la Mujer, rinde homenaje a las mujeres empoderadas en hacer prevalecer sus derechos de igualdad y justicia. Esta fecha recuerda a aquellas mujeres que murieron calcinadas en una fábrica textil en Nueva York debido al incendio causado por bombas que les lanzaron ante la negativa de abandonar el encierro en protesta por las malas condiciones laborales y bajos salarios.

Sin embargo, la fecha es propicia para que las mujeres reflexionemos que somos la mitad de la población mundial y si estuviéramos unidas, seríamos capaces de culminar nuestra exclusión.

Sin embargo, muchas nos agredimos mutuamente al conservar actitudes machistas, con lo que perpetuamos nuestra situación de desventaja y desigualdad. En ocasiones efectuamos comentarios ofensivos de otras mujeres; a nuestras hijas las educamos con la idea que la única meta es la maternidad, y le inculcamos la imagen que es la idónea para cuidar la casa e hijos y que el hombre es el garante de proveer al hogar y por ello hay que atenderlo.  La instruimos a aceptar sólo lo ofrecido, creando una tendencia a comportarse con deber de obediencia y subordinación al varón, evitando se empodere.

Para obtener una sociedad más democrática, con participación activa de la mujer es forzoso empoderar a la mujer del importante rol que desempeña. El empoderamiento es el “proceso por el cual las mujeres, en un contexto en el que están en desventaja por las barreras estructurales de género, adquieren o refuerzan sus capacidades, estrategias y protagonismo, en el plano individual y colectivo para alcanzar una vida autónoma en la que puedan participar, en términos de igualdad, en el acceso a recursos, al reconocimiento y a la toma de decisiones en todas las esferas de la vida personal y social”.

Actualmente esta expresión conlleva otro espacio: la conciencia del poder que individual y colectivamente desplegamos las mujeres y que están relacionados con cambios para vencer las prácticas culturales y estructurales que contribuyen a inmortalizar la cultura patriarcal y la desigualdad.

Parece inconcebible que en esta época aun estemos luchando y convenciendo sobre la necesidad de reconocer la paridad, y la importancia de la participación femenina en la sociedad. Si estuviéramos unidas, siendo la mitad del mundo, los problemas personales y sociales que desde hace años enfrentamos, estarían superados, pero si permanecemos solas y separadas, perdemos todas.

Los anterior lo resumen las frases “divide y vencerás” o “una sola golondrina no hace verano”, que refieren a enemistarse contra otros y así se consigue el objetivo de un grupo particular, y que solas no podemos alcanzar las grandes metas.

Si estamos empoderadas colectivamente, será más fácil hacer valer nuestros derechos y metas que de forma individual nos hemos planteado, lo cual constituye el primer paso para alcanzar nuestra igualdad real.

No obstante que el empoderamiento individual y colectivo es sumamente importante, no es suficiente para que las mujeres alcancemos el objetivo de igualdad en derechos y obligaciones.  Es necesario que los hombres se unan a nuestra lucha, pues el objetivo no es estar contra ellos sino contra el machismo, lo cual se logrará sensibilizándolos y educándolos con perspectiva de género y con una alocución que promueva la tolerancia. Es decir, nuestro discurso debe enfocarse hacia la unión y tolerancia a nuestras demandas y no de lucha contra los hombres.

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