El Siglo

“Segundo llamado a la cautela”

La CICIG actuará con absoluta independencia funcional en el desempeño de su mandato”. (Artículo 2, inciso 2. Funciones de la Comisión.  “Acuerdo entre la ONU y Gobierno de Guatemala, Relativo al Establecimiento de la CICIG”).

Esta semana que terminó, el “Frente Ciudadano contra la Corrupción” convocó a un nuevo foro con personajes que, aparentemente, están –como estamos otros millones de guatemaltecos—en pie de guerra contra ese flagelo.

La semana pasada compartí  reflexiones acerca de la inconveniencia de que CICIG forme parte de estos eventos, pues nunca podrán tildarse de patrióticos ni neutrales, en tanto sean promovidos por cualquier grupo de interés en Guatemala, cuando no fuese el interés nacional genuino que, creo, no es posible afirmar estaba representado en dicho foro.  Con el respeto para muchos asistentes que, estoy segura, al igual que otros ciudadanos comunes, buscamos una esperanza para el cambio radical de este putrefacto sistema, que fue capturado con proteccionismos, monopolios y aparatos paralelos, al que se terminaron sumando los “protegidos” de cada gobierno pasante, mancillando la Libertad y el desarrollo.

Haciendo uso del Derecho de Libre Emisión del Pensamiento y del Artículo 137 de nuestra Constitución, hago una petición pública al Comisionado de CICIG y a la Fiscal General, para que:

  1. Mantengan una línea de trabajo técnico, como lo indican sus respectivos mandatos de funciones, independiente de toda pretendida manipulación política y, evidentemente, con fines muy distintos a aquellos relacionados con el progreso de todos los guatemaltecos: los 17 millones que habitamos este suelo, de los cuales, la mitad está comprendida entre los 15 y 64 años y, por consiguiente, necesita acceso a educación de calidad, para funcionar dentro de la economía nacional con dignidad; salud, para no morir por desnutrición o disentería; jóvenes con trabajos dignos y estables, que les permitan el progreso real; ancianos viviendo con cuidados mínimos y paz, en lugar de pedir limosna bajo el sol; niños bien nutridos y estudiando, en vez de lustrar zapatos en las aceras; jovencitas inscritas en carreras universitarias, en lugar de prostituirse para poder sobrevivir.
  2. En nombre de las generaciones que vienen, incluyendo a sus propios descendientes, señora Fiscal, mujer guatemalteca que conoce nuestra historia, y de una buena parte de la ciudadanía guatemalteca, ruego: No permitir que su imagen sea explotada con fines espurios, en tanto quienes les convocan hoy, han estado irremediablemente vinculados a candidatos, presidentes y otros cargos públicos relevantes, como ministros de carteras clave, en virtud del proteccionismo estatal que sus fortunas han requerido asegurar con cada nuevo gobierno, a costa de ese progreso “para todos” que hoy se pregona falsamente, porque la historia da cuenta de que NO es esta la verdad de nuestra tierra, que inexplicablemente es rica en toda clase de recursos naturales, pero miserable para el 83% de la población, especialmente del área rural e indígena, que aún vive atrapada en otra etapa de la humanidad (cobre, bronce, hierro, caza y recolección).
  3. Al Comisionado de CICIG, respetuosamente ruego recordar todo el contenido del Acuerdo de la Comisión, sobre las acciones delictivas que provocan la impunidad y generan la desconfianza ciudadana, así como fuentes de financiamiento que operan en el país. Recordar cómo este Acuerdo describe un “aparato clandestino” vinculado al Estado con capacidad de generar impunidad para perpetuar sus acciones ilícitas.  El artículo 3, inciso (g), sobre la “confidencialidad” de su trabajo.  Que los acuerdos internacionales, como el presente, se cumplen de buena fe y por ambas partes, y que la violación de sus estatutos es una omisión y falta grave, porque sólo están facultados para hacer lo que este Acuerdo permite, y el mismo les ordena independencia absoluta y trabajo técnico.

La vida les ha otorgado una carta privilegiada para jugar la suerte de 17 millones de guatemaltecos: de ese nivel es la responsabilidad sobre sus hombros, incluyendo que el incumplimiento de sus mandatos provoca desencanto, duda, confusión, más división y cuestiona la transparencia e independencia de su trabajo.

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