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Belice y la consulta popular

Sin duda alguna el señor Jimmy Morales nos ha acostumbrado a lo largo de sus primeros dos años de gobierno a recibir sorpresas relacionadas a la toma de decisiones, las cuales en su mayoría han sido poco afortunadas y políticamente incorrectas, que siendo tantas es difícil realizar una priorización entre las mismas, aunque sobresalen por su naturaleza las asociadas a la corrupción y la impunidad.

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Una de esas decisiones poco afortunadas es la consulta popular en el caso del diferendo territorial, insular y marítimo en disputa con Belice. Y digo que es desatinada la decisión porque la población guatemalteca no ha sido informada con detalle sobre lo que está en juego en ese proceso, que ha sido negligentemente tratado por una lista extensa de autoridades a lo largo de muchos años.

El gobierno central no tiene idea, por lo visto, de cómo abordar el proceso de informar, sensibilizar y concienciar a los guatemaltecos de la importancia de la consulta popular y de las repercusiones que tendrá en las futuras relaciones con el pueblo de Belice, así mismo, los efectos positivos o negativos para nuestro país a nivel de la comunidad internacional.

Es de conocimiento público que la consulta popular nos costara a los guatemaltecos aproximadamente 300 millones de quetzales, dinero que se pudo invertir en salud, educación, infraestructura o seguridad si se hubiera tomado la decisión de realizar la consulta en el mismo evento electoral de 2019 con la ventaja de contar con más tiempo para articular un esfuerzo institucional a favor de una mejor campaña informativa sobre el diferendo territorial, insular y marítimo.

La participación de los guatemaltecos en los eventos electorales desde que se dio inicio a la transición a la democracia y en la consulta popular realizada en el gobierno del expresidente De León Carpio, ha sido pobre, lo que convierte a esos procesos en legales pero no legítimos debido a que no son representativos de toda la población. En la consulta popular del año 1,993 votó solo el 15% de los empadronados y eso que hubo publicidad a favor y en contra de las reformas a la Constitución Política de la Republica.

Otro aspecto que hay que tomar en consideración es que la población guatemalteca es mayoritariamente joven, tal el caso de la población etaria que se encuentra por debajo de los treinta años, que al ingresar a la escuela o al colegio ya no recibieron la información de que Guatemala tiene una reclamación territorial con Belice como se recibió hasta principios de la década de los noventa.

El ministerio de educación durante la gestión del expresidente Serrano Elías tomo la decisión <a mi criterio equivocada> de suprimir del mapa de Guatemala el territorio de Belice, de igual manera se suprimió el contenido histórico incluyendo la enseñanza de la división administrativa de Belice, su geografía y la reclamación por parte de Guatemala, contenido que se impartía en el curso de estudios sociales en el nivel primario y en el ciclo básico, todo por el reconocimiento de independencia que hizo ese nefasto gobierno.

Seguramente en esta consulta popular habrá un abstencionismo grande y corremos el riego de obtener un SI raquítico que tendrá sus efectos en este proceso de rescatar una porción de territorio, algunos cayos y la salida al mar, por la ineptitud manifiesta de la presidencia de la república, asesores, y ministros, en especial los de relaciones exteriores, comunicaciones, gobernación y educación quienes no fueron capaces de planificar y coordinar una plataforma de acción que entre otras estrategias hubiera tenido como eje transversal a la escuela para facilitar la información a todas las comunidades educativas del país, comités de barrio, juntas locales de seguridad, comudes; apoyándose en las radios comunitarias, en la televisión abierta y por cable, etc.

En plena actividad huelguera decretada por el Honorable Comité de Huelga de todos los dolores de la Universidad de San Carlos de Guatemala, viene a mi mente este verso de la Chalana apropiado a lo que ha pasado con el tema de Belice:

“Patria, palabrota añeja por los largos explotada; hoy la patria es una vieja que está desacreditada. No vale ni cuatro reales en este país de traidores; la venden los liberales como los conservadores”.

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