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Feminismo bien entendido

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Ayer se conmemoró el «Día Internacional de la Mujer» y llamó mi atención que una gran mayoría de personas no tiene la menor idea de lo que se conmemora y por qué. Para comenzar se conmemora, no se celebra. La primera marcha se realiza en febrero de 1908 y la misma exigía que se establecieran derechos políticos y económicos a favor de la mujer. Se inicia un movimiento en contra de la discriminación hacia las mujeres, una lucha por obtener el derecho al voto, a la educación, el trabajo equitativo y el derecho a ejercer cargos públicos. Victorias que se consiguieron y que hoy damos por sentado gracias a estas pioneras.

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El 25 de marzo de 1911, tan solo unos días después de que se llevara a cabo la marcha de ese año, ocurre uno de los desastres industriales más grandes de la historia de la ciudad de Nueva York, un incendio en la fábrica, Triangle Shirtwaist, donde fallecieron 146 personas, 123 mujeres y 23 hombres. Las mujeres eran en su mayoría inmigrantes judías e italianas, que trabajaban en esa fábrica textil, la menor de las víctimas tenía 14 años. Desde entonces, el Día de la Mujer, recuerda a esas víctimas. Como ven, no hay nada que celebrar, el 8 de marzo es un día para recordar.

Movimientos como este, así como tantas luchas aisladas que habían iniciado en el siglo XIX, dan origen al feminismo. Gracias a ellas es que hoy en día podemos como mujeres, estudiar, votar, ejercer cargos públicos, ser propietarias, ser empresarias, profesionales, divorciarnos, casarnos con quien deseemos, heredar, tener la patria potestad de nuestros hijos, administrar nuestros bienes, etc. Las feministas no buscaban privilegios, buscaban una igualdad de hacer y acceder las mismas oportunidades que los hombres. Oportunidades que, hasta ese momento, eran exclusivas de los varones.

Tristemente muchas mujeres han olvidado la raíz del feminismo, y, por lo tanto, hay muchas que dicen oponerse a la «liberación femenina». Déjenme decirles que es gracias a la liberación femenina, que hoy día tienen voz y libertad para oponerse a ella si así gustan. Aun así, es triste escucharlas decir eso.  Estos comentarios nacen de la ignorancia y la manipulación.

A las mujeres no se les enseña por qué nació feminismo y cuáles fueron sus logros. Hoy día la agenda feminista está plagada de misandria, mujeres que odian a los hombres y buscan establecer una agenda basada en privilegios y en mostrar la superioridad de la mujer sobre el hombre. Son mujeres que buscan venganza, no igualdad. Las verdaderas feministas, ¡jamás buscaron eso! Esas mujeres no son feministas, aunque se hagan llamar de esa forma, son hembristas. Pero la única forma de identificarlas es leyendo y estudiando la historia y no bailando vestidas de pajarracos, frente al Congreso de la República. Tampoco se conmemora regalando limas de uñas o invitando a hacer juegos como sucedió en distintas universidades del país. ¡Qué nivel de ignorancia!

Muchas de las que se autodenominan feministas, son mujeres que no respetan lo que el feminismo buscó originalmente, que fue, la libertad de la mujer de decidir por sí mismas como vivir sus vidas.

Durante la campaña de Hilary Clinton en el 2016, Madeline Albright, osó decirle a las mujeres que debían apoyar a Clinton por el simple hecho de ser mujeres, y que, «había un lugar especial en el infierno para las mujeres que no se apoyaran entre sí». ¡Eso no es feminismo, es una tiranía! Por el simple hecho de ser mujer no debo de apoyar a otra, e ir en contra de mi ideología, mis principios y mis creencias. El feminismo nació para que la mujer tuviera autodeterminación, no para que estuviera sujeta a la tiranía de unas cuantas.

Tristemente las mujeres en occidente olvidamos que hace 100 años en muy pocos países existía el sufragio femenino y en Guatemala no es sino hasta 1946 que obtuvimos ese derecho. Preferimos ignorar que, en Arabia Saudita, el Rey permitió que las mujeres manejen un automóvil a finales del 2017, porque a nosotras no se nos ha prohibido jamás hacerlo.

Reivindiquemos el feminismo, conozcamos su historia y su origen, y no nos dejemos manipular e influenciar por movimientos sociales con trasfondos políticos, porque eso no es feminismo.

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