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Cooptación de la justicia

La CICIG presentó un caso de vital importancia, denominado “Comisiones paralelas”, la que toca las estructuras de la justicia, encargada de una función esencial en el Estado de derecho, que encadenada no admite que “las personas logren hacer oír su voz, ejercer sus derechos o hacer frente a la discriminación”.

Los magistrados de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) y cortes de Apelaciones son electos en el Congreso de la República para un período de cinco años. El Legislativo elige de la nómina de candidatos seleccionados con el voto de al menos dos terceras partes de los integrantes de las Comisiones de Postulación para la CSJ y corte de Apelaciones.

Con este caso se confirma el rumor que era un secreto a voces.  Todos  los abogados saben de la existencia de estas comisiones paralelas y el negocio redondo que representan, asimismo saben que faltan muchos personajes que al igual que el rey del tenis, tienen la cola machucada.

De nadie es una novedad que muchos magistrados que ahora llegan, no lo consiguen por méritos  y sus calidades, sino por sus filiaciones políticas y que ese fundamento es determinante para la elección.  Los candidatos que deseen llegar a ser magistrados, deben de tener un buen padrino, o bien el apoyo del ejecutivo y del legislativo, además poseer un gran capital para sufragar campañas de miles de quetzales en la que deberán de ofrecer muchas actividades gratis como fiestas, desayunos, almuerzos, cenas, sorteos;  dinero que será recuperado al estar en el cargo.

Este método de selección de magistrados, en la que no es necesaria la carrera judicial, pero si una carrera para el Congreso, Ejecutivo o algún otro operador político, ha hecho estragos en la justicia, la cual ahora llora sangra por aplastarla en una profunda crisis.

El proceso actual en el que por debajo de la mesa se debaten intereses espurios, sólo tolera que candidatos de cuestionada honorabilidad asciendan al poder y enloden el buen nombre de la justicia, tal es el caso del proceso de elección del año 2014, en la que algunos de los nombrados ahora se defienden en los tribunales.

Sin embargo, lo perverso de este sistema es que muchos magistrados seleccionados no son idóneos para hacer frente, con garantía, a las responsabilidades que les competen, al no gozar de experiencia judicial o bien del ejercicio profesional, aunado a que sus decisiones no son independientes e imparciales, al estar comprometidas con intereses políticos y gremiales.

Si los magistrados son seleccionados a dedo, bajo intereses políticos y adulterados,   y no por su idoneidad y meritocracia, es decir, con un método cooptado, la justicia en Guatemala seguirá sin caminar y en retroceso.

El acceso a la justicia es esencial que sea igual para todos, no serlo únicamente deja en la población un hondo sentimiento de frustración y escepticismo acerca de la función judicial. Mejorar el funcionamiento de la Justicia es indispensable para mantener la paz y armonía social, asimismo para mejorar la seguridad y certeza jurídica, el goce de los derechos y la calidad de la democracia.

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