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Héctor Horacio Zachrisson Descamps

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Aunque no tengo el gusto de conocer al personaje que lleva el título de esta columna, sí he tenido el gusto de leer algunos de los votos razonados que hizo como magistrado de la Corte de Constitucionalidad. Lo que escribo aquí me gustaría comentárselo a él en persona, pero a falta de una oportunidad para hacerlo, he decidido hacerlo por esta vía, y así, de paso, aprovechar para que muchos sepan y recuerden el legado que dejó.

El Magistrado Zachrisson Descamps se destacó en su paso por la Corte de Constitucionalidad por los múltiples votos razonados (opiniones personales que expresaba para explicar por qué concurría o disentía con la opinión del pleno de magistrados) que hizo. Las opiniones particulares de los jueces (hechas a conciencia y ajenas a intereses personales) tienen un valor moral, pues reflejan independencia, honestidad intelectual y transparencia.

En el foro jurídico guatemalteco, en comparación, por ejemplo, al estadounidense, no se acostumbra a darle gran importancia a los votos particulares de los jueces. Esa es una de las causas por las cuales la mayoría de jueces constitucionales no hacen uso constante de la facultad que tienen para razonar sus votos en las sentencias.

Ante el panorama de escasez de votos razonados en Guatemala, el Magistrado Zachrisson destaca soberbiamente. Su presencia fue fundamental en la Primera Magistratura de la Corte de Constitucionalidad, pues ayudó a dibujar el camino que ese nuevo tribunal debía seguir para defender el orden constitucional y reforzó las bases del derecho constitucional guatemalteco.

Algunos de los aportes más importantes que se han hecho al derecho constitucional guatemalteco se encuentran en los votos razonados de este gran juez. Temas como la validez de normas preconstitucionales, el valor jurídico del preámbulo de la Constitución, el derecho de participación política de los candidatos y la legitimación que estos tienen para accionar y defenderse en los procesos de inscripción, el bloque de constitucionalidad y la aplicabilidad de los tratados internacionales en materia de derechos humanos, fueron prolijamente desarrollados en sus votos. Hasta hoy, sus opiniones siguen siendo referencia imprescindible en el derecho constitucional guatemalteco.

¡Muchas gracias por su labor!

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