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Moral y ética política

¿Está la democracia en peligro de muerte?, el ser humano siempre soñó construir una sociedad equitativa, justa, estable y de prosperidad generalizada. Lawrence Harrison pensaba que América en su conjunto podía ser el continente del desarrollo. Entendiendo por desarrollo la mejora del bienestar humano. Se nos decía que todo ser humano aspira a un nivel de vida más alto, una vida más larga, tener pocos problemas de salud, acceso a una educación de calidad y tener control sobre sus propias vidas.

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Tal vez allí esté el error. Yuval Noah Harari indica que la peor religión inventada por el ser humano es el humanismo. Al considerarse seres especiales de la creación los humanos se sienten dueños del planeta, y someten a todos los seres vivos, animales y plantas, a su dictadura, generando la extinción de millones de seres simplemente para satisfacer los deseos y necesidades de un animal pensante. Probablemente, la felicidad estriba en compartir en paz y tranquilidad con todos los seres vivos, incluyendo las distintas formas de ser del humano.

¿Qué y quiénes amenazan la democracia? Vivimos en un mundo de abundancia, nunca los seres humanos habían contado con tantos recursos y medios de consumo. El capitalismo genere una abundancia espantosa de bienes y servicios para el consumo individual y colectivo. Teléfonos inteligentes, medios de transporte masivos y rápidos, información instantánea, acceso al crédito y el dinero intensivo, turismo espectacular, medios de destrucción al alcance de la mano. En fin, ninguna generación anterior vivió en medio de tanta riqueza.

La paradoja es que nunca hemos estado tan temerosos, tan indignados, tan insatisfechos. El ser humano siente que no tiene lo suficiente para satisfacer sus necesidades infinitas. Considera que la sociedad no es justa con él. En fin, vemos al mundo con desconcierto y pesimismo.

En varios países de América la gente presiente que faltan valores. Conceptos esenciales que nos sostengan y le den sentido a la vida. Al no encontrar respuestas en la academia, cada vez más cara y sin sentido; ni en los grupos de presión, cada vez más interesados en defender sus privilegios y posiciones de poder que en ayudar al pueblo, ni en los gobiernos, ineficientes y corruptos, las miradas se vuelven hacia la ética religiosa (un fantasma que ofrece un más allá posible) y los populismos mesiánicos, que nos ofrecen la solución final. Es el momento de reorganizar el sistema social y político del mundo.

Es el momento de construir un proyecto nacional innovador y creativo. ¿Podrá Guatemala convertirse en la nación que genere una reconversión del proyecto social que devuelva a la sociedad el sueño de una vida mejor en armonía con todos los seres de la creación?

El gobierno del país tiene que ser tomado por un proyecto del pueblo que abarque a la mayoría, a todos los sectores económicos, políticos y sociales. Que no haya uno ni dos que se queden atrás de los demás. Hay que construir un proyecto de nación nuevo. Hay que generar un ambiente nacional en que la gente sueñe y reciba un trato justo, con un sistema educativo homogéneo en calidad y accesibilidad, con un sistema de saludo que eleve la expectativa de vida, la fortaleza y el deseo de compartir en paz con los demás, tenemos que construir una nación que acepte la experimentación y la crítica, en que los procesos productivos sean generados por la inmensa mayoría de la población.

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