El Siglo

Sigo pensando… o pare o revienta

Un Estado de Derecho como su nombre lo indica, poniéndole apellido al Estado, consagra su razón de ser en torno a ese valor universal que busca ansiosamente al Derecho.

La tarea de transferir la fuerza de las decisiones a un conjunto de normas jurídicas que regulan el comportamiento de la sociedad, ha sido un proceso de siglos de convivencia humana.

Se trataba de restarle espacio a la voluntad de quién podía ejercer poder sobre los demás, para despersonalizar la fuerza de los  comportamientos obligatorios, sustituyéndola por un conjunto de reglas  discutidas y aceptadas por todos.

¿Se imaginan ustedes el tiempo transcurrido entre el Jefe de la Tribu y el Estado Moderno?

Alcanzar un modelo, que acumulando siglos de sufrimiento y ríos de sangre de la humanidad, lograra finalmente diluir la figura dominante del jefe absoluto trasladando ese poder regulatorio de la conducta social a normas portadoras de virtudes éticas y morales que ordenaran e  hicieran posible la convivencia en sociedad.

Aún cuando los conceptos de Poder y Derecho parecieran correlativos en razón que dan la impresión de sustentarse uno y otro en la perspectiva histórica, es indudable que tienen su naturaleza particular y que no necesariamente coinciden simultáneamente afirmando un tipo ideal de modelo político, en donde el poder esté sustentado por el Derecho y éste – el Derecho – esté provisto de la suficiente fuerza y coercibilidad (facultad de hacerse obedecer por la fuerza) para garantizar su vigencia y positividad (es positiva aquella norma que se cumple).

Ejemplo de lo contrario. Nuestra constitución está vigente, pero seriamente cuestionada su positividad, porque no se cumple.  ¿Nos empezamos a entender?

Cuando escuché esta afirmación de mi amigo don Julián, me enderecé de la posición un poco encorvada que había adoptado creyendo que sería una especie de conferencia magistral sobre Derecho.

De esas que tanta falta nos hacen como ciudadanos incluso como abogados, jueces y magistrados, por lo que se vive, pero que por esa pereza ancestral y consolidada nos negamos a aceptar como tarea fundamental en la formación de profesionales y ciudadanos.

Tres profesiones parecieran ser de dominio público y que no reclaman formación: La Política, La Abogacía y la del columnista de opinión.

Un espacio en un medio de comunicación. Un lío donde esté de por medio la Justicia, y una propuesta que afecte o proponga la organización de la sociedad, es suficiente para graduarnos de Periodistas u opinólogos, para ejercer el guizachismo teórico en nombre del Derecho y mucho más fácil graduarnos de políticos con derecho a marcar el rumbo de la sociedad.

Por esa razón y frente a semejante carnicería de las ocupaciones y profesiones, escuchar a don Julián implica un reto interesante: Leerlo o escucharlo con atención. Sentir repugnancia por los chismes y descalificaciones y especialmente por sus voceros. Y desde luego, aspirar a tener una opinión que no se funde en la especulación callejera y explore con rigor y entusiasmo la maravillosa tarea de pensar.

-Desprendernos de Dictadores y Tiranos no ha sido tarea fácil para la humanidad y desafortunadamente – continuó don Julián- la mitad de los países de la tierra aún hoy son víctimas de la irracionalidad y salvajismo del oscurantismo y fanatismo de los radicales, que rejuveneciendo en la ignominia de entremezclar confusiones religiosas y políticas o en franca negación de Dios para exaltar la condición humana, se solazan pensando que es más digno tener como antecedente biológico al mono que aceptar que somos hijos de un ser supremo, omnipotente y universal- afirmó con ironía.

-Ver un video, como tantos otros, donde un fanático de esa calaña, apunta con una escopeta a la cabeza a otro de su propia etnia pero seguramente de distinto credo y activa el disparo que la hace explotar y desaparecer y ver rodar su cuerpo colina abajo, pero aún no satisfecho, por aquello que le retoñe el cráneo, le pega otro tiro en la espalda, para que el decapitado, con más prisa caiga al precipicio.

En Otro video, otro infame pegándoles a dos niños. Uno colgado por el cuello, aferrándose a la vida tomando la cuerda con sus lastimadas manitas mientras es flagelado por ese infeliz  que aparentemente es su padre, que le pega con un varejón, mientras otra criatura, aún más pequeña, arrastrándose en el suelo con manos y pies como punto de apoyo para huir de un lugar a otro escapando de la furia de ese engendro mal nacido.

Pero esa ola avanza sobre el resto del mundo y deshumaniza y corrompe, prostituye y esclaviza, es la que denigra y se divierte en la miseria ajena, siempre que no le afecte.

Niños elevados contra natura de rango: De pequeños inconscientes a Sicarios graduados con honores con el título de sanguinarios.

¡Fusilen a Miculax! Pedía con indignación la población para tranquilidad de los niños que se abstenían en los años cincuentas, de salir a la calle por el temor de los padres y de ellos mismos a ser raptados por el violador y los llevara al barranco, para saciar sus apetitos sexuales.

¡Y lo fusilaron!

Su cabeza en formol, aún debe estar en algún estante después de haber recorrido los laboratorios universitarios.

Esta semana dos niñas, viniendo del río de lavar ropa, fueron violadas y asesinadas por otro u otros degenerados que si los logran identificar y capturar, seguramente morirán de viejos, nunca como lo hiciera Miculax, aunque así lo prescriba nuestra Constitución, defendida su integridad física por alguna de tantas organizaciones oficiales o de la sociedad civil que lucrando de las donaciones y obedeciendo  instrucciones extranjeras, se rasgaran hasta sus ropas íntimas, defendiendo a los asesinos – continuó

-Tiempos complejos y enrarecidos nos están tocando vivir en esta enrarecida atmosfera de pasiones primitivas, donde el salvajismo del comportamiento humano, corre parejo, con la pretensión estúpida de retroceder esa lucha de siglos porque prevalezca el Derecho para retornarnos al primitivo ejercicio del Poder sin normas ni reglas, destruyendo el régimen de legalidad y desconociendo de hecho el esfuerzo histórico de haber realizado una Constitución Política de la República.

Nuestro texto constitucional lo derogamos todos los días, anulando su vigencia como norma positiva, dejando un cascaron lleno de palabras sin razón jurídica de ser.

La desprecian, desobedecen e ignoran sin consecuencias ni castigo… Una situación similar a la de esos asesinos que violaron a las niñas y  les quitaron la vida- satirizó

Pero no se trata de insistir en lo mismo todas las semanas- afirmó de nuevo don Julián- pegando con autoridad un manotazo en la mesa que le servía de tribuna.

Nuestro Digesto Constitucional (historia Constitucional Guatemalteca) reconoce como su primer antecedente: La Constitución de Bayona (1808) que la promulgó don José Bonaparte, hermano de Napoleón, como Rey de España, dándole un carácter constitucional a diferencia de la Monarquía Española que la había ejercido de manera absoluta.

Vean como recogía esa supuesta concesión al pueblo dándole una Constitución – la de Bayona-  para suplantar la Monarquía absoluta de los reyes españoles.

El exordio Constitucional Asienta “En nombre de Dios todopoderoso, don José Napoleón, Rey de las Españas y de las Indias… Habiendo oído a la Junta Nacional congregada en Bayona, de orden de nuestro muy caro, muy amado hermano Napoleón, Emperador de los Franceses y Rey de Italia, Protector de la Confederación del Rin….Hemos decretado y decretamos la presente Constitución…”

¿Se dan cuenta mis amigos? – Confirmó don Julián con su mirada- es voluntad de don José El Rey y su hermano Napoleón, El Emperador.

Y el pueblo… seguramente aplaudiendo a don José y Napoleón aunque añorando a sus propios Reyes absolutos rehenes de Napoleón. La novedad. ¡Un Rey pero con una Constitución!

Transformando La Monarquía Absoluta en una Monarquía  Constitucional… y vean ustedes-ilustró- como ya en ese tipo de régimen monárquico, se respetaban los derechos que hoy exigimos los guatemaltecos bien nacidos y que en 1808 ya se cumplían.

Artículo 1331. Se prohíbe la tortura y apremio a los detenidos… Me pregunto ¿sí ese desfile de horror no de honor con el que inauguran la captura y prisión provisional (ilegal en la forma  que se está aplicando) no constituye una tortura que ni los monarcas hubieran permitido?

Artículo 1321. Establece como crimen de detención a los que la hagan ilegalmente o a quienes detengan a las personas en lugar distinto, al reconocido públicamente como prisión. Me pregunto – volvió a mirarnos con rigor el jurista don Julián- ¿siendo las medidas sustitutivas un derecho primario de los sindicados quienes técnicamente deben ser considerados inocentes, y no existiendo centros de reclusión por el creciente número de detenidos. ¿Será una especie de tortura sofisticada el tener detenidos en campamentos y tiendas de campaña en pleno siglo veintiuno? ¿O el Mariscal Zavala y Matamoros son prisiones legales o legalizadas a puro tubo por la exigencia de los nuevos inquisidores?

El artículo 128 prescribía, Requisitos para el Auto de Prisión. 1) Explicación del motivo de su detención y la ley en virtud de la que se manda. 2) Que dimane de un empleado a quién la ley le haya dado formalmente esa facultad. 3) Que se notifique a la persona que se va aprehender y se le deje copia.

Si ahora en nuestra realidad judicial, se observaran con rigor esas reglas, que por cierto son muy parecidas a las vigentes…de mentiras, no se estaría prostituyendo nuestra normativa como lo hacen con descaro.

Aquí los detenidos se enteran del motivo de su detención después de haber sido exhibidos como culpables ante la opinión pública y de hacer su desfile de honor rumbo a la asquerosa carceleta.

¡Inquisidores medievales!

Y un rasgo de humanidad tan ausente de nuestra inmoral dictadura judicial  ya en aquella primera Constitución de nuestra historia lo contenía el artículo 131) No podrá negarse que vean al detenido sus amigos y parientes.

¡A esas inmundas carceletas en el corazón del Organismo Judicial, le daría miedo entrar y seguramente no la dejarían a la misma Siguanaba!

Y no crean que aquellas épocas, no existía la inviolabilidad del domicilio. El artículo 1271 la garantizaba, prohibiendo que se allanara sin orden de autoridad pública y solamente de día.

Dadas las circunstancias actuales… no me extrañaría que se les ocurriera a los perversos inquisidores, que se pueda atropellar, como se hiciera en alguna época y que yo sufrí como niño hijo de político, cuando los famosos cateos de la Guardia Judicial a media noche, lo botaban a uno de la cama buscando panfletos subversivos- recordó

-En toda nuestra historia constitucional, llegar a la de 1985 implicó un largo recorrido de conquistas y sufrimientos populares-

Mucha gente se ha quedado a la vera del camino muertos en defensa de nuestra libertad, soberanía e independencia nacional.

¡Sueño fallido! Dirán los cínicos y vende patrias. ¡Ficción no realizada! Dirán los oportunistas alineados incondicionales de la intervención. ¡Para qué la Soberanía si nos morimos de hambre! Dirán los parásitos del presupuesto Nacional, dispuestos a no renunciar al puesto público aunque sea con capataz extranjero.

Pero finalmente… tenemos un texto constitucional y unas leyes que se deben proteger y hacer valer… y otras que se deben derogar por abusivas, arbitrarias, inconstitucionales e ilegítimas.

¡Retornar a ese ordenamiento jurídico!… es la tarea… ¡la única tarea!

¿Y saben una cosa? -Nos miró uno a uno de nuevo Don Julián para aseverar con fuerza su dicho-

¡No es difícil!

¡Tomen nota de los que les voy a decir!

Una sóla persona, para bien o para mal, lo juzgaremos después… cuando salgamos de esta tragedia… fue capaz de derrumbar todo nuestro imaginario jurídico y remedo de Estado de Derecho.

En consecuencia es cuestión de Personas, funcionarios y dignatarios decentes, la tarea de restituirlo… y fortalecerlo… y también blindarlo para que nunca jamás… nadie… ni nacional o extranjero… nos demuestre con desplantes ilegales que estamos hechos de basura… sin historia… y sin dignidad.

¡Personas e Instituciones tienen que fusionarse en un solo propósito, el de hacer valer nuestro Estado de Derecho, porque así lo dispusimos los guatemaltecos en la aspiración de organizarnos para buscar el bien común!

¡Tenemos la Constitución… ¡¡Ya sólo nos falta encontrar a las personas…Dirigentes, funcionarios y dignatarios valientes! ¡Esa es la tarea…! ¡Escoger la conducción impecable, valiente, idónea…! ¡Nacida con la genética de nuestros antecesores! ¡Que ofrecieron su vida para lograr el ideal!

¿Para qué lo hicieron nuestros fundadores y mártires? ¿Para qué medraran dictadorzuelos, oportunistas o vende patrias…? ¡No!

¡Lucharon para que luciéramos orgullosos nuestra identidad guatemalteca,! ¡Escúchese bien… guatemalteca que reposa en la geografía de nuestra patria y por vocación histórica en nuestra patria centroamericana… que nos espera, como ejemplo, con la esperanza e ilusión con la que recibieron la Independencia en 1821 de España y en 1823 del falsificado Imperio mexicano de Iturbide o de cualquier otra nación con pretensiones de doblegar nuestra libertad y hacernos sus vasallos!

¡Es cuestión de Hombres y Mujeres que reaccionen frente a los usurpadores y traidores!…!A quienes si podemos finalmente reconocer…! ¡Qué gente despreciable como ellos es la que forja a los héroes que reclama la patria hoy…! ¡Como en otros tiempos de angustia!

¡Tenemos que darle vigencia positiva a nuestro texto constitucional que prescribe!

Artículo 1) Protección de la Persona. El Estado de Guatemala se garantiza para proteger a la persona y a la familia. Su fin supremo es la realización del bien común.

¡Insisto en la importancia del artículo 141 de nuestra Constitución que debemos defender incondicionalmente para que se aplique sin discusión ni subterfugios!

¡Soberanía! ¡La Soberanía radica en el pueblo…!

Los últimos reyes que tuvo nuestra historia constitucional fueron don José Bonaparte, constitución de Bayona 1808 y Fernando séptimo, Constitución de Cádiz de 1812.

¡Ni Reyes… Ni Dictadores…!!Tampoco Dictaduras… Mucho menos Interventores! – concluyó con garbo.

Don Julián terminó emocionado…y yo no pude menos que compartir aquel sentimiento.

– ¡Amén…!- ¡casi grité! … ¡Entrañaba mi súplica porque… ¡Así sea!

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