El Siglo

“Corrupción: Un cubo de varios lados”

La ley sólo existe para los pobres; los ricos y los poderosos la desobedecen cuando quieren, y lo hacen sin recibir castigo porque no hay juez en el mundo que no pueda comprarse con dinero”.  Marqués de Sade.

A pesar de la controversial y peculiar vida del escritor y filósofo francés, conocido por haber sido encarcelado 27 años por una vida de lujuria y escándalos y, además, por haber terminado sus días encerrado en un manicomio (en el cual, no sólo continuó escribiendo, sino que formó una compañía de teatro con otros miembros supuestamente enfermos), el Marqués estaba mucho más cuerdo allá, en los albores de la Revolución Francesa, en donde no perdió su capacidad de agudo análisis.

La corrupción es un cubo de varias caras, y es innegable que este sistema fallido fue convertido en uno que llegó a caminar a base de intercambio, a juzgar por lo que se ha difundido, pero también se evidencia cuando se hace uso personal de los tribunales y juzgados, especialmente si éstos han sido cooptados por algún tipo de poder evidente que tiene el dinero suficiente para mantenerlos a su servicio, haciendo que los procesos, algunos sencillos pero que generan grandes injusticias y atropellos a los Derechos Humanos, caminen a paso de tortuga en los que un(a) juez(a) pueda darse el lujo de notificar cada 6 meses o cada año en la rama de instancia civil o de paz, por citar un ejemplo sencillo.

¿Qué le espera a Guatemala?  Capturas por doquier, con casos acumulados quién sabe por cuánto tiempo, sin pronta y cumplida Justicia, que es lo que realmente nuestra nación clama.  Es preocupante no saber qué pasará en Guatemala, no solo por el nivel de corrupción sino por el tiempo en la corrección de los hechos, que es el fin último de un sistema sano.

En varios foros pasados a los que asistí, llama la atención que varios abogados penalistas coincidieron en que llegó un punto en el cual el Derecho penal dejó de aplicarse en Guatemala, desde que a ciertos jueces había que adivinarles su precio o cuota, para resolver los casos irremediablemente.

¿Qué ejemplo podemos tomar? En EE. UU., ser juez es un honor ante la sociedad, la familia y el mundo, es económicamente tan atractivo ejercerlo de forma vitalicia como lo sería para un abogado independiente de cierto éxito.  Además, existen controles estrictos de parte del Organismo Judicial de los EEUU en los procesos.  Un sistema que aun cuando no perfecto, está mejor.  Difícilmente un juez allá arriesgaría su prestigio por un carro o una casa.

Expertos que usan los tribunales para litigar con frecuencia, indican que los jueces de Guatemala no han sido bien apreciados económicamente, y habiendo tenido una educación universitaria deficiente, no tenían el mejor porvenir, quedando a merced de su propia “chispa”, para sostener una familia y hacer algo que financieramente les cambiara la vida.  Además, los controles locales de parte del Organismo Judicial evidentemente han sido inapropiados.

Otro punto vital, es que los jueces no deben de estar politizados, y ello requiere forzosamente una plataforma de Derecho y Justicia moderna, impecable, con nuevas caras, mejor educación, mejores salarios (tan buenos como para que no sea atractivo negociar los fallos).

El nuestro ya no es un sistema que promueva el buen vivir por sí sólo.  Mucho tiempo se ha dejado pasar sin que se hagan los cambios que la Constitución requiere urgente y demás reestructuración radical que todas las instituciones y los mecanismos de Derecho y Defensa ameritan.

Si hay retardo en los procesos, habrá igualmente injusticia, pues el fin de los procesos es la aplicación de pronta y recta Justicia, para no morir en el intento, ni acabar con lo poco o mucho que nos quede.

Si se aplicara por parejo la recta Justicia, ¿cuántos jueces, fiscales y magistrados quedarían libres de prisión para ejercer?

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