Home > Editoriales > Tiempo de cambio

Tiempo de cambio

///
Comments are Off
Editorial

Un conflicto armado incluye a todo individuo que se encuentra geográfica o espacialmente inmerso en éste, causando un dramático impacto humano, político y económico. Porque altera todo orden existente, la guerra tiene un profundo significado histórico.
Hoy día las guerras han trascendido, al menos en la actual coyuntura guatemalteca, el uso de las armas para la imposición de unos sobre otros está mas de moda el uso de la ideología o, la utilización de las instituciones para las nuevas estrategias y tácticas utilizadas con el fin de obtener el poder político. O como muy acertadamente se le ha denominado el Lawfare, o golpe blando.
Lo que es cierto en el país del Realismo Mágico es que las teorías y enseñanzas del Arte de la Guerra, siguen hoy más que nunca vigentes y de ello concluimos que los contendientes de ambos bandos en nuestro bello país utilizan muy bien las enseñanzas plasmadas en las 48 Leyes del Poder, de Roger Green.
En el referido libro se hace una ejemplificación de cada una de las leyes allí descritas y cada contendiente utiliza muy eficientemente en algunos casos la tercera ley que reza: “Ocultar las intenciones”, cada uno actúa de manera tal que nadie sospeche cuales son sus verdaderas intenciones, hasta que o es destapado, tal el caso de la organización internacional OXFAM, y el movimiento Semilla, en Guatemala; o se destapa solo por errores estratégicos.
La ley número 27 reza “Aprovecharse de la necesidad que tiene la gente de creer en algo para conseguir adeptos” para este caso, la mayoría de politicastros guatemaltecos son especialistas, principalmente los de la izquierda light, pues se aprovechan de hartazgo que tiene la gente de ver manipulaciones desmanes y robos descarados en las esferas públicas, para ofrecer el cielo y la tierra, pero está demostrado que cada vez que algún personaje de su representación ideológica, ostenta algún tiempo de poder, actúa en similares o peores condiciones y las supera. Tal el caso de Doña Sandra Torres, los representantes semilleros que ostentaron el poder en Salud Pública, Gobernación y la SAT.
Los guatemaltecos estamos cansados del juego de ideologías y el juego de tronos que actualmente y desde el año 2,015 se vive y es protagonizado por grupos de poder que no nos representan y cuyo único interés es la obtención del poder político a costa de lo que sea.
Es tiempo de cambiar la historia y dedicarnos a la verdadera búsqueda del bien común, a la construcción verdadera de un proyecto de nación, a trabajar con ahínco para heredar un mundo mejor a nuestros hijos. No es con el juego de trono como vamos a lograrlo, es aportando trabajando y esforzándonos, dando lo mejor de cada uno para el verdadero cambio y, este inicia por nosotros mismos, nuestro hogar, nuestro trabajo, comunidad, haciendo nuestro aporte de la mejor manera posible dando el cien por ciento de nosotros y estando dispuestos a correr la milla extra por alcanzar nuestros objetivos de bienestar general.
Por una nación libre, justa y solidaria.

.
.