Home > Columnas > La importancia del director escolar

La importancia del director escolar

La función del director de escuela, es de suma importancia para la vida escolar, porque al director le corresponde organizar el funcionamiento del centro educativo para lograr los objetivos institucionales y cumplir con las políticas educativas, así también, articular la organización de los docentes, estudiantes y padres de familia, la planificación anual de actividades, la gestión de los recursos humanos, materiales y financieros, el seguimiento, monitoreo y supervisión de las actividades curriculares y extracurriculares, la evaluación de los aprendizajes y las relaciones con la comunidad de base, entre otros.
La figura del director es importante porque por virtud de ley es la máxima autoridad en la escuela y le corresponde la representación oficial, es el responsable directo del funcionamiento del centro educativo (artículo 37º literal f) y artículo 42º literal b) de la Ley de Educación Nacional).
El Decreto número 12-91 (LEN) preceptúa en su artículo 37º literal a) Que es una obligación de los directores “Tener conocimiento y pleno dominio del proceso administrativo, de los aspectos técnico-pedagógicos y de la legislación educativa vigente relacionada con su cargo”. Esto nos compele a exigir a los directores escolares el conocimiento y aplicación de principios, modelos y teorías de las ciencias administrativas, de la epistemología pedagógica, así como del conocimiento, interpretación y aplicación de la legislación educativa vigente.
En nuestro sistema tenemos una debilidad que se ha convertido en amenaza y está relacionada a lo preceptuado en el Decreto Legislativo 1485 “Estatuto provisional de los trabajadores del Estado. Capítulo de la Dignificación y Catalogación del Magisterio Nacional”, en su artículo 12º se regula que para ser directora del nivel preprimario se debe ser maestra de preprimaria y contar con cuatro años de experiencia, por lo tanto estar catalogada en la Clase “B”, de igual manera para el nivel primario, ser maestra (o) de primaria y contar con cuatro años de experiencia, catalogado en la Clase “B”, por eso el nombramiento se identifica como director, profesor, titulado. No existe otro requerimiento.
En la práctica la selección del director o directora se realiza de forma empírica debido a que no está regulado dicho procedimiento, el cual puede hacerse de la siguiente forma: 1) por sorteo; 2) por elección del claustro de docentes; 3) por designación del Supervisor Educativo, Director Departamental, Alcalde, Diputado o Gobernador. En cualquiera de las formas a elegir no se garantiza la idoneidad de la persona que ejercerá el cargo de director, por lo que en la mayoría de direcciones escolares prevalece la discrecionalidad y la mala práctica pedagógica y administrativa.
Si pretendemos mejorar la calidad de la educación debemos de poner en práctica la meritocracia para la selección de los directores escolares, y proponer modificaciones al estatuto docente. Un ejemplo seria plantear lo siguiente: 1) para ser directora de preprimaria y director (a) de primaria se deberá estar catalogado en la clase “D” equivalente a 12 años de experiencia; 2) acreditar como mínimo, pregrado universitario con la especialidad en “Administración Educativa” o “Dirección de Centros Escolares”; 3) si la persona acredita el grado de Licenciatura en Administración Educativa, gozará de una bonificación especial; 4) se emitirá nombramiento específico de director (a); 5) se someterá a oposición.
Será el Ministerio de Educación quien convocará a las Universidades, Sindicatos Magisteriales, Centros de Investigación y el acompañamiento del Consejo Nacional de Educación para el diálogo y consenso sobre la propuesta técnica de mejoramiento de la calidad de los directores escolares, para luego enviarla a la Comisión de Educación, Ciencia y Tecnología del Organismo Legislativo.
Es necesaria la dignificación socioeconómica del magisterio nacional pero así también es necesario el compromiso en reconocer la meritocracia como estrategia para el mejoramiento continuo de la calidad de la educación.

.
.