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Aumento espurio

Finalmente fue firmado el nuevo Pacto Colectivo entre el Ministerio de Educación y los sindicalistas encabezados por Joviel Acevedo, el que contempla entre otras cosas un aumento salarial del 5% para los maestros del sector público y un bono anual de Q2 mil 500.
La educación debe ser una de las grandes prioridades del país, asignándole el presupuesto suficiente para cumplir un programa ajustado a las nuevas necesidades del mundo moderno, en aras de controlar el futuro y brindar las habilidades y destrezas útiles al alumno para ser competitivo. Un proceso de enseñanza aprendizaje que no sólo se encargue de trasmitir conocimientos, sino que forme integral y reflexivamente al estudiante.
No hay duda de que son plausibles las luchas justas de los trabajadores para exigir su dignificación, pero en el caso del magisterio no, más pareciera una actividad mercantilista, porque es a costa del bienestar y derechos de los niños, que es a quien se deben.
Es inaudito que, con este pacto, se recompense al magisterio con un aumento salarial cuando no lo merece. La remuneración es parte de su dignificación, más no es el todo, debe llevar implícito a los niños. El líder magisterial en sus declaraciones solo visibiliza las condiciones precarias donde trabajan, pero nunca examina que, por sus negociaciones, condena a los niños a estudiar también en esos entornos pues no hay dinero para construir escuelas dignas, pero encima los resigna a educarse sin recursos didácticos.
La lógica nos dice que el reconocimiento laboral en dinero es sobre la base del trabajo eficiente y para motivar a continuar un buen desempeño. Es decir, debe existir congruencia entre esfuerzo y beneficio. Sin embargo, en Guatemala, el sistema educativo está en trapos de cucaracha, lo que se acredita con un 90.4% de graduandos de diversificado que no obtuvo nivel satisfactorio en lectura y matemática, debido a que los maestros no han cumplido un trabajo eficiente.
Finlandia es uno de los países que más invierte en educación, lo cual se refleja en altas tasas de graduación y educación de alta calidad. El estudiante promedio obtuvo 523 puntos en lectura, matemáticas y ciencias. Eso demuestra la coherencia entre inversión y resultados.
Aunque las condiciones de vida entre Guatemala y Finlandia están a años luz y piense el lector que no valen las comparaciones, es importante que se exijan resultados para obligar al maestro a capacitarse y mejorar. Se debe expulsar del sistema educativo a todos los docentes que ejercen sin vocación la responsabilidad de formar a seres humanos porque un trabajo ineficiente es irremediable puesto que frustra el proyecto de vida de niños y niñas.
El problema del bajo nivel educativo, se llama maestro, es urgente que el Mineduc implemente la evaluación del desempeño para visualizar su rendimiento, porque todo proceso que no se evalúa se devalúa; además no debe considerar como candidatos a aquellos que opten a una plaza y reprueben la prueba diagnóstica, por no estar académicamente preparados para desarrollar un proceso instructivo integral.

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