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Ser columnista no es para todos

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Ser columnista no es para todos, pues al contrario de lo que la mayoría de personas piensa, que es fácil sentarse a escribir una columna de opinión de entre mil 500 a tres mil caracteres más o menos dependiendo el espacio que nos da el medio para el cual escribimos. A diferencia de un mero bloguero, contamos con limitación de espacio para articular nuestro mensaje, cosa por la cual tenemos que tener una gran capacidad de síntesis, no solo por el límite de caracteres que nos brindan, sino por la poca cultura de lectura que existe en Guatemala, pues una columna demasiado larga es casi imposible que la lean.

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También algunos medios de comunicación censuran u obligan al columnista a escribir acerca de un tema en específico, más cuando la coyuntura tiene dividida a la población dependiendo de las modas -Hoy #PactoDeTerroristas vrs #PactoDeCorruptos- si es que tenemos la dicha de poder escribir para un medio de comunicación, pues son muy escasos en Guatemala. Si tenemos la suerte y sabemos hacer buena síntesis y un medio nos da el privilegio de escribir en él, hemos vencido solo el 10% de los inconvenientes de ser columnista.

Si nos dan una columna semanal tenemos que leer, informarnos acerca de la coyuntura, indagar sobre el tema que vamos a escribir, para poder dominarlo y hacer un análisis decente para nuestros lectores, lo que requiere bastante tiempo y lo que conlleva a otro de los inconvenientes de ser columnista, la mayoría de medios de comunicación no nos pagan, por lo que tenemos que trabajar en diferentes profesiones para poder subsistir, lamentablemente la mayoría de la población piensa que los columnistas tenemos miles y miles de dólares solo por escribir en un medio de prensa, cosa que es totalmente falso.

Los columnistas no escribimos por dinero, escribimos por convicción, ya sea para presentar nuestro análisis a la población, hablar de un tema en específico, presentar nuestros logros profesionales, por tratar de hacer fama -pero como ya muy pocos leen-, o para usar la columna como fuente de denuncias o para beneficio personal como hacen algunos.

Escribir una columna es tan complejo y trae tantas consecuencias, desde encontrar un ignorante que solo por leer el primer párrafo de lo que escribimos ya siente que tiene una maestría en este tema y comenta cosas sin objetividad sin darse cuenta de que el primer párrafo no es de lo que trata la columna, o en lo personal lo que más me molesta, personas también ignorantes que le dicen a nuestras columnas editoriales. Para aclarar este tema editorial es: El mensaje que quiere transmitir el medio de comunicación sobre algún tema en específico, una columna es: un análisis, una opinión o una investigación del columnista sobre algún tema en específico.

También nos toca aguantar algunas eminencias que nos confunden con periodistas, a lo que respondo: Un columnista si puede hacer notas periodísticas, pero no todos los periodistas pueden hacer columnas de opinión. Pues son muy diferentes las dos cosas, una nota periodística no tiene que llevar ni sesgos ni opinión y relata cómo sucedió la noticia, normalmente entrevistando a las partes involucradas; pero en una columna de opinión, el columnista tiene que investigar y dominar un tema en especifico para poder hacer un análisis sobre eso y plasmarlo en letras para poder enviar el mensaje al lector. Para ponerlo más sencillo, en la nota se repite lo que dicen las partes, mientras en la columna se tiene que pensar para crear el contenido que esta llevará.

Otra de las consecuencias de ser columnista es que por mucho que intentemos no ofender a alguien siempre se ofenden por lo que escribimos y se ganan tanto adeptos como enemigos solo por el mero echo de plasmar nuestras opiniones en público, pero con esta coyuntura ha sido diferente pues al mero estilo de Galileo que quería enseñar que la tierra no era el centro del universo. Lo mismo me ha pasado cuando demuestro que periodistas son corruptos o expreso algo en mis columnas en contra de Thelma Aldana o don Iván, he recibido insultos para mi y mis futuras generaciones, amenazas que me van a golpear y hasta de muerte, irónicamente de gente que esta defendiendo “la justicia” eso no me aflige eso me da risa y me motiva a seguir, pero lo mismo les ha pasado a compañeros columnistas que denuncian la verdad de estas personas. Pero como le paso a Galileo que al final tuvo razón, el tiempo nos la dará a nosotros.

Después de leer esto se preguntarán por qué sigo siendo columnista, pues muy sencillo como el nombre de mi columna, simplemente porque #AmoAGuatemala. Quiero informar la verdad de las situaciones, la verdad de la justicia selectiva y la verdad de los problemas que perjudican al país, como podrán indagar las autoridades o cualquier persona, yo no recibo ningún beneficio económico por escribir estas columnas, tampoco soy un net center pues estoy dando la cara, simplemente soy un guatemalteco preocupado por la situación tan atroz que está provocando la izquierda PINK junto con la ONU y la internacional socialista en mi país y como nuestros héroes se levantaron en armas para defender a nuestra patria de los insurgentes, yo me levanto con mis columnas para defender a mi país de esos terrorista que ya perdieron la guerra, perdieron las elecciones democráticas pero siguen sedientos de poder y como alimañas vampirezcas siguen sangrando a mi patria. Mi pago es saber que hice algo por mi país y que no me quede sentado viendo como lo destrozan, así como manifesté y solicité la renuncia de Otto Pérez y Roxana Baldetti no puedo soportar a quien trate de aprovecharse de mi nación. Y si algún guatemalteco abre los ojos de esta farsa gracias a mi columna, me doy por satisfecho.

TEXTO PARA COLUMNISTA
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