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La resurrección de una nación

No conocemos el destino de nuestro país. Como supone el divulgador científico Clifford Pickover pareciera que existe una creación continua de la realidad. En el caso de nuestro país surge la idea de que todo se repite eternamente. La presidencia siempre cae en las peores manos, se puede elegir catorce veces la composición del congreso que siempre será la misma. El sistema judicial nacional colapsó en un mar de corrupción e impunidad, que permitió comprender la realidad de que Guatemala no tiene soberanía, generando que organismos internacionales intervinieran con un órgano de justicia paralelo y alterno, provocando la palidez de la poca dignidad nacional que quedaba.

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Pickover afirma que sí el futuro es infinito, podemos esperar que cualquier evento o grupo de factores pueda provocar un cambio en la existencia. Guatemala podría remontar su vuelo. Un filósofo de ciencias sociales muy olvidado, Lawrence Harrison, aconsejaba a los latinoamericanos. Sí quieren organizar un programa coherente de cambio cultural, que pueda servir para construir países en progreso, desarrollo y convivencia feliz, tienen que provocar un cambio cultural.

Este cambio cultural tiene que identificar aquellos valores y actitudes nacionales que permitan fortalecer el desarrollo, frente a esos mismos valores y actitudes que se tienen que eliminar pues consisten en obstáculos para el avance de las sociedades.

Lo fundamental del cambio consiste en reformar la estructura productiva de la nación. Se tiene que avanzar en redistribuir la tierra, como en el ejemplo de Taiwán, permitiendo que la extensión de tierra se distribuya entre miles de pequeños y medianos productores que generen masas de productos para el consumo local, fortaleciendo la seguridad alimentaria; así como promoviendo las exportaciones de productos agrícolas con mayor valor agregado industrial y comercial.

Se tiene que fortalecer el diseño del presupuesto general de la república orientando los recursos a infraestructura económica y social. Económica, invirtiendo en puertos, aeropuertos, autopistas, trenes, subterráneo y tecnología de las comunicaciones. Social, dedicando el 10% del PIB a educación primaria y secundaria. El 5%, a sistemas de salud universales.

Lo principal, que todos los guatemaltecos tenga confianza de pertenecer a algo.

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