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¿Por qué nos dividen… y por qué nos dividimos…?

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La división de grupos en una sociedad como la nuestra es una estrategia de los gobernantes que dirigen y alienan al pueblo para invertir a conveniencia de sus intereses los recursos del Estado y no lo que el soberano necesita para mejorar sus condiciones de vida, que estos tienen como visión promover la división y confrontación de  grupos, para evitar que la masa humana  se consolide como una sociedad participativa, solidaria  y democrática.

Los intelectuales de este mal, en nuestro país, tiene antecedentes desde la época precolombina, cuando se dio  la división de los quiches y cachiqueles  del momento  y que han quedado como estigma cultural, cuando estos se adhirieron a fuerzas externas para lograr alcanzar sus intereses del poder.  Actualmente estas generaciones atizan este acontecimiento que los gobernantes utilizan como herencia cultural malinchista, para dividir formando grupúsculos en las comunidades y pueblos que con esfuerzo logran la unidad social y que se destruye cuando disputan el poder mediante agrupaciones políticas perversas para aprovecharse de los bienes del Estado.

En estos eventos electoreros se enciende la chispa de la lucha entre clases, al igual que lo hacen actualmente los grupos sindicales, agrupaciones sociales, agrupaciones de credos religiosos, lucha de géneros, grupos lingüistas, promoción de grupos culturales y étnicos, deportivos,  civiles y militares, gobierno y gobernados pobres y ricos, poderes del Estado y demás grupos que lucha por defender la parte que les corresponde dentro del ámbito social, para hacer valer sus intereses manejados estratégicamente para dividir la unidad del pueblo.

La inepcia de los gobernantes elegidos y electores son aprovechados por los que con inteligencia diabólica tejen con intenciones perversas para que el soberano pueblo no tenga otra alternativa de emitir en voto por cualquiera que el cartón de lotería de participación política proponen para darle categoría de gobernante, que nos hunde en la miseria y podredumbre de una división, que destruye el humanismo, que debe prevalecer para que nos unamos para vivir en paz y concordia.

Promover la división en los distintos estratos sociales es una estrategia utilizada por los que se apoderan del trono para dirigir a un país o los que gobiernan los países en desarrollo o tercermundistas para mantener la hegemonía de la explotación y la ignominia consumista y servil.

La división es usada por los gobernantes para explotar los recursos que deben servir al pueblo, para evitar se reclamen sus derechos y esconder las arbitrariedades que se comenten, convirtiéndose en los nuevos ricos y  gozar del poder y de las riquezas de los pueblos en comparsa de los plutócratas.

En conclusión, los poderosos dividen al soberano porque tienen miedo que haya unidad porque resuena siempre el estribillo que dice “Pueblo unido jamás será vencido” por otro lado, seguramente diga “Pueblo dividido será explotado” y siempre hace esfuerzos utilizando cualquier argucia para mantener la división de una ciudadanía que es presa facil de la explotación en contraposición a lo demostrado en el 2015 en la plaza de la constitución cuando hubieron destellos de la unión que se necesita para fundamentar la democracia plena.

Es tiempo de poseernos de la reflexión y conciencia para tomar la decisión soberana del voto limpio en donde no se permita comprarlo para ostentar el poder y abolir la dinámica del divisionismo, y hacer valer el recurso del sufragio que el ciudadano ostenta para hacer una ciudadanía libre, y conformar un solo pueblo que se encamina a seguir los mandatos divinos que aún suenan en los escritos sagrados que no acabamos de entender.

TEXTO PARA COLUMNISTA
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