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Educando al futuro del país

Pensar en la educación de las niñas y de los niños reviste importancia debido a que es la nueva generación que se está posicionando con el objetivo de que se asegure ese futuro en las características y actitudes mismas de esta población infantil. Para llegar con  educación de calidad para las niñas y niños se deben mejorar los esfuerzos de las instancias de gobierno que tienen como rol apoyar a este grupo de personas para vivir en mejores condiciones cuando ya sean adultos. Invertir en la educación de niñas y niños de 0 a 6 años tiene muchas ventajas para el desarrollo de los pueblos y de los Estados.

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Con la educación de las niñas y niños se fortalecen desde esta edad los elementos que componen su identidad personal como la autoestima, el conocimiento de sí mismo, el tener un nombre, el pertenecer a una sociedad y a un pueblo.  Como parte de los componentes de su identidad grupal está el idioma, la cosmovisión y el conjunto de valores que orientan su actitud cuando sea una ciudadana o un ciudadano. La educación infantil apoya el contar con una personalidad que inicia con seguridad, ser uno con un buen distintivo y tener temperamento para lograr lo que queremos en el marco de la vigencia de los derechos de los demás.

Es importante dejar que las niñas y niños actúen para el fortalecimiento de sus ideas, prácticas, valores porque tienen que asumir la responsabilidad de hacer lo que desean, las personas adultas más bien tienen que acompañar el esfuerzo de las pequeñas y pequeños porque les conviene escoger lo que les gusta cuando sean grandes o cuando sean jóvenes.  Por cuenta propia las niñas y niños deben descubrir lo que hay en la familia y en la comunidad, tienen también el derecho de preguntar, cuestionar, opinar y comparar lo que miran y oyen.  En la educación infantil hay que dejar que las niñas y niños hablen con los demás, con los docentes y con quienes visitan el lugar de la formación. La educación infantil debe darse en escenarios donde se practica el afecto, la justicia, la paz y la democracia.

La educación de las niñas y niños debe contar con un ambiente agradable, con acompañamiento adecuado, propicio para la comunicación y el juego, que estimule la creatividad y las relaciones entre todas y todos. Debe ser un lugar que favorezca vivir allí varias horas al día con música, vídeos y computadores que favorecen el uso de la libertad para jugar y aprender. Esta educación debe contar con el apoyo de las familias porque vale mucha la comunicación entre estas y con quienes trabajan esta alternativa. Por todos es conocido, que este aprendizaje necesita de afecto, juego y arte para ser de la vida escolar algo que recordar en la edad adulta.

La educación infantil debe ser acompañada de una buena alimentación a las niñas y niños para eliminar la desnutrición de manera que se asegure el futuro con un desarrollo físico, emocional y mental adecuados. Una buena alimentación con nutrientes balanceados debe ser dirigida a las áreas rural y urbana para medir sus efectos en el aprendizaje y en el desarrollo físico.

Por último, la formación docente para la educación infantil debe ser con altos criterios de diseño curricular en el nivel superior debido a que se trabajará con niñas y niños que necesitan de docentes con conocimientos acerca de la personalidad, que cuenten con suficiente cariño en el trato y comunicación, buenas relaciones con madres y padres de familia y creatividad para la organización del ambiente.

En el mediano y largo plazos se tendrá una población con la pobreza eliminada y ya no habrá niños desnutridos.

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