El Siglo

¿Es posible una educación de calidad en Guatemala?

Si tomamos como medida o modelo global para valorar el nivel educativo de este país, y, compararlo con sociedades que están a la vanguardia educativa, se puede echar mano de un concepto desarrollado sobre la calidad de la enseñanza que han venido estudiando y aplicando  los países que demuestran tener una educación de calidad. J. Gimeno Sacristán en el año 2011 propuso en un artículo “Diez tesis sobre la aparente utilidad de las competencias en Educación” en las que considera que las “competencias básicas son aquellas que todas las personas precisan para su realización, desarrollo personal, así como para la ciudadanía activa, la inclusión y el empleo. Estas competencias son: 1. Comunicación en lengua materna, 2. Comunicación en lenguas extranjeras. 3. Competencia matemática y competencias básicas en ciencia y tecnología. 4. Competencia digital. 5. Aprender a aprender, 6. Competencias sociales y cívicas  7. Sentido de la iniciativa y espíritu de empresa y, 8. Conciencia y expresiones culturales.

Y si además ponemos como marco de referencia lo que en el año 1998 la UNESCO redefinió como función de la escuela, en el sentido de que la sociedad lo que espera de estas instituciones es reforzar las funciones de la institución y apuntar a crear una sociedad nueva no violenta, permiten llegar a concluir que en Guatemala todo o casi todo en Educación está por hacerse, ante la histórica ausencia de una Política educativa pública y la inversión en recurso humano calificado. Los déficits son tan grandes, que casi no ha quedado nada de la educación positivista o cientificista y memorizante de los siglos XIX y XX, ni del constructivismo de la segunda mitad del siglo pasado. El currículo Nacional Base elaborado hace más de una década tiene como una de sus limitaciones más grandes el que no cuenta con docentes de calidad para todas las áreas, pero en especial para las áreas científicas, tecnológicas, sociales y culturales.    

El nuevo estadio calificado como la sociedad del conocimiento se traduce como el paso de una sociedad fundada sobre la producción de bienes materiales y servicios a una sociedad basada en la información, en la que prevalece el tratamiento, almacenamiento, intercambio y producción de nuevos conocimientos. El  conocimiento no es solo la variable definitoria de las sociedades modernas, sino que es el principio y fin de la educación. Lo anterior dice que lo importante ahora es el valor añadido proveniente del conocimiento. Se trata en esencia de perfilar el porvenir como un centro educativo capaz de generar, aplicar, recrear y distribuir democráticamente los conocimientos técnicos y científicos para los más amplio sectores de la sociedad.

La responsabilidad social educativa es la de formar maestros para que asuman al vincular y construir conocimiento para generar el desarrollo de personas críticas y relacionadas con la sociedad con el fin de producir un conocimiento e innovación para la solución de los problemas socialmente relevantes. El maestro es el que tiene la responsabilidad pública de promover aprendizajes en beneficio de la vida de las personas, quienes con el conocimiento construido pueden mejorar la sociedad que los rodea.

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