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¿Se termina la tutela de los yankis?

En Honduras, el establecimiento de la Misión de Apoyo a la Corrupción e Impunidad en Honduras” (MACCIH) no le ha permitido a los Estados Unidos un tipo de incidencia tan directa si bien, el organismo es dependiente de la Organización de Estados Americanos.   Hay que apuntar que la MACCIH es la segunda unidad de verificación internacional contra la corrupción que se instala en Honduras. Además,  no juzgará hechos que hayan sucedido antes de su establecimiento.  Así las cosas, cuando Estados Unidos necesita ´ordenar la casa´,  las operaciones son directas: El ´escándalo Rosenthal´ es una muestra de cómo un operativo del a DEA se trae abajo  un consorcio financiero coludido con el narcotráfico.  Y la forma cómo Estados Unidos dio el carpetazo a los graves problemas de legitimidad electoral en Honduras  (donde incluso la OEA cuestiona el proceso)  es otra corroboración del nivel de incidencia de EEUU.   Un país cómo Honduras no podía caer en las manos de un demagogo que además,  inexperto.

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En el Salvador,  quizá en razón de poseer una consolidación mayor de los partidos políticos ( ARENA y FMLN parecen compartir el poder cada 8 años)  no hay tanta preocupación en el sentido de incidir sobre la política.  Pero la migración y las pandillas son una problemática que Estados Unidos no puede permitir se mantenga tal y cómo va.   La tasa de homicidios en el Salvador es de 91 homicidios por cada 100,000,  una de las más altas del mundo. Las fuerzas de seguridad  han experimentado todo lo posible: Mano dura, ejecuciones extrajudiciales y negociación con las pandillas pero nada parece dar resultado.   Desde el año 2016 se ha implementado una  Fuerza de Tarea Trinacional con la esperanza de mejorar el control del movimiento fronterizo de pandillas.  Esta Fuera de Tarea Trinacional es directamente apoyada por los Estados Unidos y la compartimentación de inteligencia por vía del FBI´s  Gang-TaskForce  es casi la regla.     Sin embargo, EEUU no tiene formas y mecanismos directas de incidir (tutelar) los procesos políticos internos para ir creando cuadros funcionales.

En Guatemala la historia es muy diferente.  La Comisión Internacional contra la Impunidad (CICIG) se transformó en un apéndice de la política exterior estadounidense para tratar de estabilizar y recomponer al convulsionado país.   El instrumento en cuestión (una misión de acompañamiento) requiere siempre la buena voluntad del Estado receptor y de las instituciones locales para operar.  Por eso es que, no se le puede clasificar de ´invasión  o ´intervención´.   Si el proceder de CICIG (en manos de los estadounidenses).  fuese lo anterior, no habría retrocesos en la agenda:  El superintendente Solórzano Foppa no hubiera sido removido y quizá la actual Junta Directiva del Congreso tendría una mejor conformación  (al menos no estaría conformada con diputados que estuvieron a punto de deshacer el código penal).

Lo que este instrumento en manos de la ´tutela´  si ha podido lograr , es apoyar, tecnificar, y conformar cuadros burocráticos e instancias importantes del Estado.   El saliente Ministro Rivas ( quizá de los mejores que ha tenido el país) es un producto  precisamente de esta colaboración.   El proceso de empoderamiento en la PNC bajo el ministro Rivas y el director Ramos es otro logro de esta colaboración con CICIG /Embajada de Estados Unidos.   Allí hay un logro concreto importantísimo: La tasa de homicidios en Guatemala a razón de 26 por cada 100,000.  El Ejecutivo mercadea el logro cómo propio pero, no se olvide,  la selección de los perfiles fue un acierto de CICIG y la Embajada de EEUU.

La tutela no termina (por suerte).

Las capturas y caso revelados  del pasado día jueves así lo muestran.

TEXTO PARA COLUMNISTA
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