El Siglo

Futuro de la energía y realidades actuales

En anteriores artículos de esta columna, hemos reiterado que la substitución de la base energética actual, no será ni fácil ni pronta.

Entre los porqués, está el caso de los países del primer mundo, donde en vez de atender factores derivados de la actual realidad, el asunto es más bien tratado por políticos y ambientalistas, unos y otros de la corriente que no pone los pies sobre la tierra. Frente a ello, repasemos algunas situaciones que aportan argumentos más sólidos, frente a las visiones politizadas.

Exceptuando la energía nuclear, surgida como nueva fuente energética en la década de 1950, los otros recursos energéticos se han conocido desde la antigüedad, en el seno de sociedades pre-modernas. Y hoy día, la diferencia fundamental entre usos tradicionales y modernos de la energía estriba, no en el acceso a mejores o nuevas fuentes energéticas, sino en la invención y despliegue masivo de motores o movilizadores primarios, eficientes, confiables y convenientes; que convierten energías primarias en potencia mecánica, eléctrica o calor.  En el siglo veinte, sustituyen a la maquina de vapor, el motor de combustión interna y la turbina de gas, factores básicos en el gran progreso de la aviación, el impulso motriz de barcos modernos y de grandes generadoras eléctricas.

Estos diversos motores, en la actualidad diseminados mundialmente en cientos de millones de unidades y todos los cuales funcionan mediante combustibles fósiles, nos enfrentan a la realidad de que hasta hoy día, son escasos los indicios de que estos mismos, que son la base del transporte globalizado, serán suplantados prontamente por motores eléctricos o celdas de combustible solar, o que las turbinas de gas no continuarán su extenso empleo en la generación eléctrica.

Dicho de otra manera, las gigantescas dimensiones de la escala energética mundial, dificultan de por si la substitución: hace 100 años, mundialmente se usaba combustibles fósiles a razón de 0.7 Tera Watios (Tera = 1012 ), pero actualmente, los combustibles fósiles y la electricidad primaria fluyen mundialmente, a una tasa aproximada, de 17 TW. Tales escalas limitan la prontitud de cualquier  reemplazo significativo. Así por ejemplo, si un 20% de la electricidad en el mundo hubiera de ser generado por turbinas de viento, el bajo factor de carga de estas, siendo un 25% contra 75% en turbinas de gas, requeriría instalar más de 400,000 turbinas de viento con capacidad unitaria de 3 MW. Una tarea que tomaría varias décadas. Y esto nos lleva al porqué de fortalecer hoy, la investigación y desarrollo serios y sostenibles en el desarrollo de las energías para el futuro.

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