Home > Columnas > Unos espejuelos

Unos espejuelos

Hay cosas que ni el más hábil y experimentado sofista va a defender, situaciones que son indefendibles; momentos en los que hay que ser claros y decir las cosas como son.  Esta semana, los guatemaltecos fuimos testigos de algo así con el “escándalo” de los gastos presidenciales sufragados por la SAAS.  En su enorme mayoría y a simple vista, se puede ver que son gastos superfluos, habida cuenta que fueron cubiertos con fondos públicos y no con el sueldo del Presidente.  Además de ello y en mi opinión, más escandaloso aún es el monto de algunos de los artículos y servicios.  ¿Lentes de Q. 21,000?  ¡Y la SAAS le compró 3 pares!  En la lista publicada por Nuestro Diario hay otro montón de artículos y servicios que son igual de superfluos y escandalosos.  La verdad, es una vergüenza para la presidencia, como institución, que se hayan pagado ese montón de cosas. ¡Hasta el cine le pagaron!  No hay excusa, si el Presidente creyó que se lo merecía -así como con el bono del Mindef- pues pecó por ignorancia y como se sabe, ese no es eximente del cumplimiento de la Ley.  Esto ha sido, como se dice coloquialmente, una cagada y no hay excusa que valga.

Con esta noticia, algunos han inmediatamente ripostado que por qué no se hace escándalo y se investiga la compra del edificio por parte del Ministerio Público por 35 millones de quetzales; esa compra ciertamente llama mucho la atención por varias razones, entre las que está el valor por metro cuadrado que lo pondría -al edificio- al mismo nivel que los mejores edificios de las zonas más exclusivas de Guatemala, aunque este se ubique en la popular zona 5.  Elementos como la sociedad anónima que lo vendió representada por un veinteañero también son hechos que llaman la atención y que más de una vez han sido motivos suficientes para que se inicie una investigación y los medios se “escandalicen”.  Esto no pasó con esta compra, vaya usted a saber por qué.

Pero el error que yo veo y que me ha llevado a más de una discusión con amigos, es que una cosa no obsta de la otra; sí, la compra del edificio es algo que se debe investigar y volverse “escándalo”, pero los gastos del Presidente pagados por la SAAS son igualmente escandalosos.  Que la prensa no trate igual las dos noticias es harina de otro costal.

Unos bonitos, finos y si se quiere, exclusivos espejuelos -anteojos, pues- pueden costar unos cuatrocientos o quinientos dólares; tal vez hasta unos mil, ¿pero que cuesten casi tres mil dólares? ¿Y comprar tres pares? ¡Por favor!  Hay razón para indignarse.

El surtido de artículos y servicios pagados asciende a alrededor de unos trescientos mil quetzales (durante el 2017); ese no es un monto en sí mismo que sobresalga en los abultados presupuestos estatales, pero si lo es para el ciudadano común.  Probablemente esa es la razón por la que dicha investigación apareció en Nuestro Diario, el medio impreso que más ejemplares circula y que llega a un segmento “popular” de la población.  La investigación podría muy bien haber sido realizada y publicada en medios investigativos como Plaza Pública, elPeriódico o Nómada, pero salió en ese medio “popular”.

Como suele ocurrir, todos los medios, periodistas y por supuesto las redes sociales explotaron con esa noticia y se ha seguido comentando e imagino que el asunto concluirá con la devolución de los fondos por parte del Presidente para pagar esos artículos y servicios con su propio dinero, como debió haber hecho desde el principio.  Desgaste innecesario.

También creo que hizo muy mal el Presidente en quererse lavar las manos con su Secretario de la SAAS, porque como decía el letrerito en el escritorio del Presidente Truman: “the buck stops here” significando que el Presidente es el último responsable, guste o no.

Y, el por qué la prensa ha escogido enfocarse en ese tema -entre otros- y no en una compra de un edificio en la zona 5 por 35 millones, usted podrá tener sus conjeturas y sacar sus conclusiones.

Ahora, los procesos que han iniciado en estos días el MP y Cicig, entre ellos la solicitud de captura de Manuel Baldizón y su entrega por parte de las autoridades gringas, son asuntos que nos tendrán entretenidos por buen tiempo, pero lo que sí sé es que es necesario que el Presiente pague por sus gustos, entre ellos, sus espejuelos.

TEXTO PARA COLUMNISTA
.
.