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El derecho al disenso

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Editorial
Un derecho fundamental dentro de una democracia como la guatemalteca, es el que asiste al ciudadano para manifestar su inconformidad, su oposición frente al estado de las cosas, a presentar sus propias propuestas y modelos de gobierno, derecho garantizado profusamente en la Constitución Política que rige el país.
Se atribuye a Voltaire la sentencia que compendia la democracia y las libertades inherentes a ella: “No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo”. La aplicación cierta y permanente de este principio es la base de la convivencia en paz de los ciudadanos, cuando no es así, se pone en riesgo y se amenaza a la sociedad democrática y se allana el camino para la instauración de los totalitarismos excluyentes que secuestran la libertad.

Son numerosos los ejemplos históricos de las dictaduras de todos los pelambres que han sometido sociedades enteras y han ejercido, y ejercen, toda suerte de violaciones a los derechos humanos y el derecho internacional humanitario; bajo el pomposo nombre de la lucha en contra de la corrupción se somete la voluntad general al capricho del partido o el grupo de poder, se hacen nugatorios todos los derechos civiles atendiendo la premisa del ‘colectivo’, no la del bien común.

En el país del Realismo Mágico, hemos vivido históricas dictaduras, pero no como hoy día se pretende imponer al haber tomado por asalto el sector justicia y con todo lujo de ilegalidades y arbitrariedades, pretender someter a la población a los designios del grupo que dice representar a la sociedad civil, sin tener siquiera dicha representación legal.

Con los últimos cambios en la partida del ajedrez nacional, el grupúsculo que ostenta o manipula el poder judicial se ha visto amenazado y emprende con lujo de fuerza y haciendo uso de la comparsa montada por muchos medios de comunicación aliados a ellos, una nueva ofensiva que pretende distraer la atención de la población, para que deje de ver las ilegalidades que ellos cometen y nadie tiene derecho a denunciarlos.

Es tiempo que los señores de Xibalbá, comprendan que todo proceso histórico tiene un inicio y un final y cuando se hace uso y abuso de un poder que no ha sido delegado por la vía democrática, tarde o temprano este termina, su tiempo está concluyendo y lamentablemente para los que creímos que habría un cambio, este no llegó, embebió y perdió a los usurpadores del poder cumpliéndose el dicho que reza “El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente”.

En El Siglo comprendemos y luchamos que únicamente realizando un trabajo consciente y en beneficio del bien común, lograremos alcanzar una vida institucional y pacífica para el disfrute de todos y absolutamente todos los guatemaltecos que habitamos esta bella nación, por lo que seguiremos con nuestra principal y única función que es contar la historia, con profesionalismo, sin sesgos políticos ni ideológicos.

Hacemos un llamado a los guatemaltecos que luchan y viven por alcanzar los ideales democráticos y republicanos, para permanecer atentos a los acontecimientos nacionales para no permitir que intereses extranjeros ni vende patria, continúen destruyendo la poca democracia que hemos logrado construir, a base del dolor y sangre de muchos hijos de esta bella nación.

POR UNA NACIÓN LIBRE, JUSTA Y SOLIDARIA

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