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Menos Trump y más Macrón: incluso en el trópico

En un reciente artículo de ElPaís, se elogiaba el estilo de gestión administrativo de Emanuel Macrón a diferencia del pésimo desempeño de la administración Trump.  En suma, el artículo casi podía titulares ´menos ´Trump y más Macrón´.  Cual populista,  Trump es el típico arribista de la política que considera que la experiencia previa, la tradición y el uso de las reglas de la administración pública se pueden dejar de lado.  De esta forma por ejemplo, la administración Trump deshizo la Oficina Ética del Congreso (OCE), entidad independiente que investiga las acusaciones de mala conducta sobre los miembros del Congreso.  Trump  quería hacerla una simple Oficina de Revisión de Quejas.   En su primer año,  Trump logró romper con la tradición de política exterior sobre el status de Jerusalén, ha generado además una salida brutal de miembros del servicio exterior (descontentos con el estilo de gestión)  y ha banalizado la comunicación presidencial con el uso irresponsable de redes sociales.  Por si fuera poco, pasa más tiempo en la cancha de golf que en cualquier otro lugar.

La ética en la toma de decisiones políticas es fundamental para que las instituciones democráticas generen la confianza popular.  EEUU trae lo suyo pero,  incluso en pequeñas democracias como la guatemalteca hay detallitos graves.  Por ejemplo, el hecho que  todos los miembros de la Junta Directiva 2018 estuvieron a favor de las gravísimas  reformas al código penal.  Tan sólo 5de 9 de esta junta votaron a favor del registro de agresores sexuales y a favor del aumento en edad para matrimonios.  ¿Cómo es esto posible?

Ética, experiencia y criterio técnico son aspectos vitales para la toma de las decisiones públicas.   Los gastos discrecionales del presidente Morales  no tienen justificación alguna mucho menos,  considerando que su palestra política quería desmarcarse de la ´vieja política´.  El criterio técnico es inexistente, lo cual ha quedado en claro con la destitución del superintendente Solórzano Foppa.  ¿Lo destituye por el tecnicismo de no haber llegado a la meta fiscal total y no se hace ningún movimiento en el CIV?   Construir carreteras, aparte de necesario,  es siempre el caballo de batalla electoral de cualquier presidente para potenciar a su próximo candidato.    Los únicos logros del actual Ejecutivo están en el rublo de seguridad  ¿Y aun así se pretendía hacerle un recorte a la cartera del Interior?   Retomemos el error grave al anunciar el cambio de embajada de Tel Aviv a Jerusalén.  Además de romper con lo único de política exterior que tiene Guatemala (creer en la necesaria  resolución pacífica de los conflictos) se le quiere justificar como una forma de ´quedar bien con los gabachos´.  Si lo anterior es medianamente cierto, no cabe duda que no hay horizonte alguno al momento de gobernar porque lo que debería preocupar es que de los 16 compromisos que Guatemala asumió en el Plan de la Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte, solo uno se cumplió en su totalidad, ocho de ellos  al 75 por ciento, cuatro a la mitad y tres con el 25 por ciento. Los mejores avances están en el combate a la corrupción (incluyendo la investigación a funcionarios) y las instituciones mejor calificadas son el MP/Gobernación.  O sea, precisamente todo aquello lo que la actual administración parece no querer apoyar con la seriedad del caso.

Sin meter el tema CICIG, es claro que, no hay horizonte en esta gestión presidencial.

La función pública no es para improvisar ni para imponer visiones ´parroquiales´  de la realidad.  Gobernar no es convertir conflictos personales en políticas de Estado. Eso es precisamente lo que hacen demagogos y populistas del tipo Trump, Chávez,  Maduro etc…

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