El Siglo

Acuerdos políticos, una prioridad

Un acuerdo político es el entendimiento informal, realizado por dos o más grupos, para ejecutar juntos un proyecto político que no podría resolverse de manera aislada. En los sistemas multipartidistas es frecuente que los partidos grandes no logren mayoría propia y para gobernar deban buscar acuerdos con otros partidos (sobre programas de legislación y sobre asignación de cargos gubernamentales) acuerdos que pueden ser disueltos por diversas razones e integrar otros en su lugar.

Una democracia es un sistema de  convivencia  en entornos de difícil y persistente desacuerdo, y si no, solo echen un vistazo a nuestro país y a otros países tanto desarrollados, como medianamente desarrollados y verán la lucha incasable de sus gobernantes por lograr acuerdos políticos, los acuerdos políticos  son vitales en circunstancias complicadas o en crisis permanente en un país y vale la pena invertir en ellos nuestros mejores esfuerzos para alcanzarlos, ya que cuando estos son bien trabajados sus resultados pueden ser muy útiles para mejorar las condiciones de un país.

Los desacuerdos polarizan una sociedad, por lo que esta es incapaz de poderse  transformar, mientras que si se logran acuerdos políticos una sociedad tiene mucha más posibilidades y alternativas  de poder transformarse,  la democracia política no puede provocar  cambios en la realidad social sin algún tipo de cesión mutua, en otras palabras, siempre que se hace una negociación política se  pueden ofrecer posiciones en el manejo de comisiones, cargos importantes, etc. lo cual es válido en la democracia política, el problema estriba en que para llegar a acuerdos políticos no se puede corromper el sistema y pareciera ser que toda negociación política que se intente, por lo menos en nuestro país, desde su inicio es satanizada.

En muchos de los casos la  mayor dificultad para lograr los acuerdos políticos se viene generando en las propias  campañas electorales, en donde los candidatos a todo nivel dan rienda suelta a su pensamiento de una  manera irracional, sin entender que en un evento electoral, lo que tenemos son contrincantes, no enemigos, aun así, se persiste en desacreditar a los contrincantes, desinformando, corriendo rumores, diciendo medias verdades ya que este tipo de acciones y retórica, desgraciadamente  forma parte de nuestras prácticas electorales.

La política es el arte de distinguir correctamente entre aquello en lo que debemos ponernos de acuerdo y aquello en lo que incluso debemos mantener el desacuerdo, gobernar es algo diferente, gobernar exige negociar y hacer concesiones, quien gobierna necesita oponentes políticos y no enemigos personales.

En política ser fiel a los propios principios o a los principios partidarios es una conducta admirable, pero defenderlos sin flexibilidad es condenarse y condenar un país al estancamiento. (Parte de este artículo es basado en los escritos de  Daniel Innerarity, El País).

GUATEMALA NECESITA DE SUS MEJORES HOMBRES Y MUJERES  PARA RESCATARLA.

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