El Siglo

Esquipulas, una apuesta estratégica más allá de la fe

Más allá de la fe, creencia o religión que se practique,  debe reconocerse la riqueza cultural que significa para un país la valoración de sus tradiciones,  fiestas patronales, y  religiosas.   Sería importante indagar si alguna cámara empresarial, autoridades del MINECO, INE o del INGUAT realizan estadísticas periódicas sobre el flujo económico que se mueve alrededor de cada una de estas celebraciones en los diferentes pueblos del país,  como se hace con la festividad del Señor de Esquipulas.

Este municipio es conocido como la “Capital Centroamericana de la Fe” la tradición de visitar al “Cristo Negro”, lleva más de 400 años y solamente entre el 9 y el 15 de enero del año pasado, el INGUAT estimó que fue visitado por más de 100,000 feligreses, provenientes de diferentes países, principalmente de México y Centroamérica y dejo una derrama económica estimada de casi 12 millones de Dólares, fortaleciendo con ello la economía de los lugareños.

Declarado como “Patrimonio Intangible de la Nación”, esta tradición convoca tal y como lo demuestran los números. Estos números  se quedan chicos si hacemos una mirada prospectiva al potencial manifiesto de Esquipulas que ya en el año 1986 y 1987  estuvo en los ojos del mundo al ser la sede del plan que sirvió para establecer el procedimiento que pusiera fin a los conflictos armados que azotaban a Guatemala, El Salvador y Nicaragua, por lo que también se le conoció por aquellos años como la Capital Centroamericana de la Paz.

Pese a los dispositivos de seguridad y asistencia que promueven las autoridades, en los días cercanos a la celebración, esos servicios y la infraestructura actual se queda muy corta con los servicios que pueden observarse en sitios de similares características como es el caso de la Basílica de Guadalupe en México, la festividad de Fátima en Portugal o la Plaza de San pedro en el Vaticano.

Guardando las distancias en el amplio sentido de la palabra, los tres ejemplos citados pese a su misticismo y religiosidad, rebasan por mucho las fronteras de la fe ya que anualmente estos lugares  convocan a millones de personas de todo el mundo también desde una óptica cultural.

En los tres ejemplos en cuestión se observa una visión de Estado en autoridades locales y nacionales  que visualizaron en dichos sitios  la oportunidad de enfocarlos culturalmente al mundo.  Alrededor de los mismos existen fuertes inversiones en infraestructura física en sistemas intermodales de transportes, seguridad encubierta, amplia red de servicios, construcción de museos donde se mezcla el arte con la fe.

En estos casos no hace falta invertir millonarias cantidades en promoción turística pues más que un lugar en particular, la amplia infraestructura y facilitación del destino se vende por sí sola.

Las actuales autoridades de aviación civil en Guatemala han iniciado con los trabajos del aeródromo de Esquipulas como parte de la Ruta Maya que conllevara a Copan y Tikal respectivamente, bien por esta apuesta estratégica.  Sumado a lo anterior, autoridades locales y nacionales  deben  acompañar este esfuerzo con inversiones en la construcción de infraestructura turística que brinde seguridad,  facilidades de movilidad y comodidad a los visitantes

Si hecho lo anterior  sobra dinero  que se haga promoción publicitaria, pues muchas veces es en esto último en lo que más se gastan recursos, pero este es el último eslabón de la cadena y no necesariamente ni el primero ni el más importante.

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