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Educar para la honradez y el servicio

Uno de los males que padecen muchas sociedades actuales es la corrupción. Se oye entre la ciudadanía que hay corrupción en la administración de justicia, en los servicios de educación, en temas de salud y en cualquier otro espacio. Para no perder las esperanzas, es sano pensar en un esfuerzo de hacer de la educación uno de los medios que puede disminuir la corrupción a mediano y largo plazos. La educación debe insistir en el uso de valores que forman para la  anticorrupción como la honestidad, la colaboración, la preocupación por los demás y la transparencia para el bienestar del pueblo. La educación debe crear conciencia en los ciudadanos del futuro para analizar la realidad que les toca vivir e identificar hechos que no encajan en el marco de la justicia, la honradez y la democracia. Si en un contexto educativo se permite chantajear, inventarse mentiras para no presentar las tareas, hacer trampa en el examen, imponer sus órdenes a los demás, significa que se está propiciando la formación de líderes del futuro que pueden encaminarse a prácticas poco adecuadas para el bien común. Para la población infantil es necesario contar con un ambiente de confianza, respeto, colaboración, diálogo, reflexión sobre lo que es bueno hacer y cuestionar lo que no es recomendable hacer. Este ambiente debe estar libre de problemas, sumisión, manipulación y egoísmo.

Por ejemplo, el quehacer de los funcionarios y empleados públicos debe desarrollarse en el  marco de la ética para evitar el aprovechamiento de los recursos del pueblo para beneficio personal dejando a un lado la atención de quienes son los sujetos beneficiarios del dinero público. Por eso, las distintas carreras profesionales deben tener una buena dosis de fundamentos y prácticas con base a la ética de manera que todo profesional pueda criticar los efectos negativos de su actuar en el seno de las sociedades.

También corresponde a las familias formar a las hijas e hijos en valores y prácticas para la honestidad, la transparencia y el uso de la verdad en todo momento. Las niñas y los niños que crecen en un ambiente donde se practica la mentira, el engaño, la falsedad y el aprovechamiento de lo ajeno están expuestos a asumir las mismas prácticas y valores cuando sean grandes. Las madres y padres de familia deben educar con el ejemplo cuando del uso de virtudes se trata ya que la incidencia es de manera directa a través de un modelo de vida que debería de ser un gran ejemplo para todos.

La ciudadanía en general, debe apoyar para la concreción de prácticas contra la corrupción, por ejemplo, buscar oportunidades para comprender e identificar casos de corrupción en el ámbito local, comprender cómo opera la corrupción en espacios públicos locales, buscar información oficial sobre el costo de una obra para comparar con lo que hay en la realidad, conocer el funcionamiento de las instituciones, cómo deben cumplir sus obligaciones con transparencia y el servicio a los demás. Un buen ejercicio de auditoría por parte de las entidades locales es un apoyo para vigilar el buen aprovechamiento de los recursos públicos.

Una cordial invitación a las fuerzas vivas de todo el país a educar a las generaciones jóvenes para iniciar el análisis de hechos de corrupción según las leyes anticorrupción,  conocer las formas de cómo se hacen las denuncias y a qué instancias se deben presentar las denuncias, en qué consiste la impunidad, cómo se organizan las instancias que deben hacer auditoría social y qué se puede hacer para posicionar la práctica de honradez y servicio en todas partes.

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