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Mi bando es Guatemala

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Yo estoy del lado de Guatemala. Mi bando es mi país, y creo firmemente en una Guatemala libre, próspera y soberana. Quiero ver una Guatemala capaz de lidiar con sus propios problemas como un adulto consiente, y no como una adolescente con las hormonas que le nublan el raciocinio y no tiene la experiencia que la vida da para tomar decisiones. Quiero una Guatemala dónde cada quien tenga su parecer y su opinión, pero respetando la del otro. Si una persona es anti homosexuales y la otra es pro, que no se peleen. Que respeten que cada quien viva y deje vivir.

Quiero una Guatemala dónde no sea Ley que las mujeres tienen que devengar un sueldo igual al de los hombres, sino en la que la persona devengue el sueldo que merece conforme a su capacidad. Que no sea el apellido, la raza o el aspecto físico lo que determine quien gana más, sino que los factores determinantes sean el intelecto, la capacidad, las cualidades profesionales, la experiencia y el profesionalismo.

Dónde el gobierno sea un reflejo de su pueblo, y que ese pueblo sea respetuoso de la Ley y de las autoridades que a su vez, no abusen de su poder y respeten esas Leyes al pie de la letra. En la que la clase política incluya gente sin agenda propia, con vocación de servicio público. Es decir, gente que quiera servir a su país, con visión a largo plazo, que entiendan que lo que hacen hoy tendrá consecuencias mañana y en años, por lo que deben actuar a conciencia y éticamente les guste o no.

Que el individuo pueda crear, producir, inventar lo que su mente le permita, sin límites ni legales ni impositivos, sin restricciones que no sean las indispensables para vivir en una sociedad ordenada y libre. Obvio, para eso, es importante recordar que la libertad de cada uno termina dónde inicia la de la otra persona, y viceversa. El respeto mutuo es indispensable, sólo con ello se puede convivir en paz.

Dónde las familias puedan hablar de política o de religión en la mesa sin pelearse; la división que hoy existe, esa polarización enfermiza, haya desaparecido. Cada quien con su parecer pero disintiendo con respeto y armonía. Como gente civilizada, sin que eso afecte a la familia, núcleo de la sociedad. Se dialogue, no se pelee. Pero dónde los derechos de las víctimas prevalezcan y los derechos humanos no sean nada más para cosas cosas políticamente correctas, sino para toda víctima

Que la gente pueda aspirar a un trabajo digno, remunerado según su capacidad, sin favores de ningún tipo, con educación y salud sean para todos. Educadores que preparen a las futuras generaciones sin venderles una Historia políticamente correcta, sino nada más correcta. Dónde se generen empleos que ofrezcan al ciudadano oportunidades para mejorar su vida y la de su familia, sin tener que exponerse a viajar a dónde no lo quieren, corriendo riesgos grotescos. Un país moderno dónde se exploten los recursos naturales como se hace en cualquier país civilizado, siguiendo técnicas de comprobada eficiencia y teniendo en cuenta que explotar esos recursos no es un pecado, y no tiene porque ir en detrimento del ecosistema.

Un país dónde haya abundancia, el comercio fluya desde el mercadito hasta el supermercado gourmet, las carreteras funcionen sean privadas o no. Que los inversionistas extranjeros nos vean como un país serio, de gente trabajadora, con enorme potencial de prosperidad y desarrollo, un país del siglo 21, no estancado en el pasado, retrógrado que se la pasa combatiendo las empresas y peor aún, influenciados por ideas obtusas y retrógradas.

¿Será posible llegar a eso?

TEXTO PARA COLUMNISTA
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