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Un mal inicio del ciclo escolar

Mucho ruido y pocas nueces dice el refrán, indicándonos que algo se quiere hacer notar, pero a pesar de haber un gran alboroto, al final no hay ningún resultado real ni positivo,  nada de nada, todo es un artificio.

Esto mismo ocurrió con el ministerio de educación cuando anuncio a toda la población con pompos y platillos que el ciclo escolar se iniciaría el 8 de enero y que con ello se garantiza el cumplimiento de los anhelados 180 días de clases.

Tanto el presidente Morales Cabrera como el ministro López Rivas creyeron que publicitando esta decisión se congraciarían con la sociedad educativa del país y lo presentaron como uno de los logros de su administración sin sospechar que la verdad de las cosas las tendríamos los guatemaltecos en tiempo real a través de los medios de comunicación y de las redes sociales y que su acto de prestidigitación acabaría por desacreditarlos más de lo que están ante la población.

Es importante señalar que ambos funcionarios por desconocimiento caen en inexactitudes al momento de informar a la población respecto de sus planes de acción. Tal es el caso de los anunciados 180 días de clase. El Acuerdo Gubernativo 13-77 en su artículo 58º señala que: “El periodo lectivo consta de diez meses de actividades docentes, con un mínimo de 180 días efectivos de clases” Es pertinente decir que no es solo retener a los estudiantes en las escuelas durante ese periodo. El Acuerdo de marras es preciso al señalar que es “un mínimo de 180 días efectivos de clases” no un máximo como lo presentan los funcionarios, por lo que se entiende que debe cumplirse desde el inicio con los procesos pedagógicos de enseñar-aprender-evaluar.

Los 3 millones de niños, niñas y adolescentes llegaron a las escuelas y no encontraron útiles, refacción, valija didáctica y en algunos lugares maestros y nuevamente encontraron sus escuelas sin pupitres, sin techo, sin agua, sin servicios sanitarios, sin energía eléctrica (más de 3 mil escuelas) por falta de pago del ministerio de educación y sin tecnología, toda una calamidad.

La realidad es dura pero es la realidad, no se tiene con que empezar a trabajar. En la mayoría de las escuelas se continuo un proceso de organización, se está entregando los pupitres a los padres de familia para que los reparen, están solicitando dinero para reparar sanitarios, para pintar la escuela, para pagar un conserje-guardián, para pagar a la persona que hace el atol, en síntesis para hacer funcionar la escuela. En el área rural es todavía más caótica la situación.

Es más que evidente que ni el presidente, ni el ministro, ni la comparsa sindical están conscientes de lo que realmente sucede en el sistema educativo del país. Es vergonzoso que en el balance de cierre del gasto público entregado por el ministerio de finanzas, aparezca que en el mes de diciembre de 2017 el ministerio de educación tenia sin ejecutar Q1,149.90 millones y para mejorar su porcentaje de ejecución procedió a entregar el bono navideño a todos los trabajadores de esa cartera, erogación que significo Q450 millones dejando en claro que no se tiene la capacidad de ejecución o que el bienestar de nuestros estudiantes no les interesa.

Guatemala necesita que se tome con seriedad el grave problema de la cobertura y calidad educativa. La pedagoga y premio Nobel de Literatura Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga más conocida como Gabriela Mistral sentencio: “El futuro de los niños es hoy, mañana será demasiado tarde”.

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