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Bonos van, bonos vienen, pero a lo jubilados no les dan

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En nuestro medio, es común estimular a las fuerzas laborales sindicalizadas por convenir a las fuerzas política para mantener el status quo y obviar cumplir con la responsabilidad de sus funciones para lo cual fueron contratados y que libremente aceptaron el salario que se le asigna en el contrato laboral;  por otro lado, los trillados pactos laborales para esconder procesos de corrupción y que la fuerza política utiliza para mantener quietos los movimientos de protestas sociales que son falsos defensores de las luchas sociales que utilizan los que gobiernan, sin medir las consecuencias que contribuyen a la destrucción del Estado.

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Ejemplos claros, las asignaciones de bonos y aumento salarial en el Congreso de la Republica, Organismo Judicial, Tribunal Supremo Electoral, Corte de Constitucional, Dirección de la Propiedad, entidades descentralizadas, Ejército de Guatemala, para beneficiar el jugoso salario del Presidente de la Republica, toman decisiones arbitrarias en desmedro de los intereses de la nación para quedar bien con los que tiene la obligación de cumplir con sus funciones.

No debe negarse que los salarios de los docentes dejan vacíos económicos para llenar las expectativas del costo de la canasta básica, lo cual se permite pensar que merecen un salario más significativo, que debe ser acorde al rendimiento y al tiempo que dedica a la labor educativa, sería bueno mejorarles el salario laboral con la exigencia de brindar más tiempo para la preparación académica de sus estudiantes en aras de mejorar la calidad educativa.

Si hacemos una cronología del desempeño de los docentes que trabajaron en la décadas de los sesentas hasta los ochentas, el calendario escolar consideró  trabajar en jornada doble y el mediodía del sábado,  implementando  actividades académicas sobre área practicas o retroalimentar procesos de aprendizaje y por la noche se demandaba hacer la tarea de alfabetizar para minimizar los indicadores alarmantes de analfabetas, además de implementar  trabajo de desarrollo comunitario, devengando un salario  de  Q85.00 quetzales al mes y no se contaba con distractores que interrumpieran los días de trabajo calendario que superaba los 180 días y horas efectivas del trabajo docente, y que hoy celebran cumplirlos, como algo extraordinario, cuando debe ser una obligación.

Estos docentes que aún sobreviven y les asiste el derecho de una jubilación del Estado, reciben una compensación mínima, que es momento de mejorar por principio humano y social que mejore sus condiciones de vida, por lo que les asiste el derecho  de demandar  mejoras salariales que hoy pueden servirles para paliar  las dolencias naturales de la edad; que el Estado debe considerar, como premio a ese aporte dado en su momento a la educación de muchas generaciones

No hay que olvidar que se debe mejorar este estipendio, a este grupo de ciudadanos  que se ha ganado la admiración; sin tener un aumento significativo y ser beneficiados con los bonos que se han puesto de moda. Dicho aumento puede darse a cambio de aportar conocimientos que da la experiencia, organizando círculos de asesorías en casa a instituciones educativas, utilizando la tecnología virtual, si se quiere justificar los recursos asignados. ¡Es la hora de hacerlo!

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